Mi experiencia con la lactancia materna

En el post de hoy no te traigo ninguna receta, ni consejo de salud. Más bien vengo a contarte mi experiencia personal, mi vivencia con la lactancia materna. 

Me he decidido a escribir este post tan personal porque creo que puede ayudar a otras mamás o futuras mamás sobre la lactancia, aunque cada experiencia es única y muy personal. 

Quiero contarte mi experiencia, pero también transmitirte la importancia que tiene que sigas lo que tu cuerpo te indica en cada momento. Que conectes contigo misma y escuches lo que necesitas en este momento tan especial, que puede ser muy placentero pero algo duro al mismo tiempo. Decidas lo que decidas, que sea algo hecho desde el corazón.

Vamos a empezar con un poco de información práctica sobre la lactancia materna.

Hoy en día, la recomendación de la OMS es que la lactancia materna sea exclusiva (es decir, sin ningún otro tipo de alimento que no sea la leche materna) y que se realice de esta forma hasta los 6 meses. Después, se complementará la lactancia con otros alimentos pero recordando que la leche materna continuará siendo el alimento principal y el resto, sólo alimentación complementaria. La lactancia puede continuar hasta que madre o hijo quieran, pudiendo continuar hasta los 24 meses mientras complementemos con otros alimentos. 

En este momento, debo decir que aunque voy a hablar de lactancia materna, muchos de los temas de los que aquí hable, también se pueden hacer extensivos a aquellas madres que, por las circunstancias que sean, no pueden o deciden no dar el pecho. Quizás aquí encuentres ayuda o algún consejo que pueda serte útil también. Hoy en día, tenemos las leches de fórmula que son un alimento completo y adecuado para un correcto desarrollo; mi consejo es que os informéis y busquéis aquellas que contengan más alimentos nutritivos. 

Y ahora, paso a contarte mi experiencia.

Dar el pecho por primera vez: conecta contigo misma y confía en tu potencial.

lactancia materna exclusiva

Desde el momento en qué comencé a conectar con mi instinto de ser madre y mi maternidad, me empecé a plantear el tema de la lactancia. Al principio, fue algo que me preocupaba, ya que no sabía si iba a ser capaz de hacerlo: mi madre no pudo darnos el pecho y en mi familia habían pocos ejemplos de mujeres que hubieran amamantado a sus hijos (mis abuelas tampoco dieron lactancia, ni mi tía..).

Pero empecé a leer e investigar sobre el tema y me dí cuenta de que no tenía nada que ver. Además, el apoyo y la formación que recibí en el Círculo Maternal al que estuve acudiendo a cargo de Alicia Conca de Espacio Luna Roja, fue fundamental para adquirir la confianza que necesitaba para cuando llegara el momento y también, para aceptar lo que ocurriera sin ningún tipo de problema, de trauma o de sufrimiento.

Al final, tenía muy claro que quería dar el pecho, que iba a hacer todo lo que estuviera en mi mano, pero que si llegado el momento ocurría algo que se escapaba a mi alcance, no quería sufrir ni convertir algo que debe ser maravilloso en un infierno para mí y para mi pequeño. Creo firmemente que lo ideal es que en el momento de amamantar a tu bebé, lo más importante es la conexión que surge entre los dos, el contacto físico, las miradas, ese momento de intimidad y vínculo tan especial que se produce y que, en mi caso, era una verdadera expresión de cariño y amor incondicional.

He de decir que estos sentimientos aparecieron poco a poco. Había oído a muchas amigas y conocidas decir que, en el momento de parir a tu hijo, aparece ese amor y ese vínculo. En mi caso, ha sido un proceso de unos meses el reconocer y asimilar todo lo que he sentido y, para esto, poder dar el pecho a Gonzalo ha sido importantísimo para lograrlo. 

lactancia materna

¿Cómo empezó todo?

Llegó el esperado día, rompí aguas acabando de comer y me preparé para recibir a mi pequeño. Mi parto fue algo especial, supongo que como para todas las mamás que me leéis. Me sentí acompañada, escuchada y respetada en todo momento, lo que agradezco enormemente. Todo fue bien, aunque tuvieron que separarme de mi niño un tiempo ya que había que aspirar los pulmones porque no terminaba de respirar bien. Aún así, esos minutos que tuve para tenerlo sobre mi pecho, fueron suficientes para calmarnos y poder separarnos esos 15 minutos después. 

Afortunadamente, esto no supuso ningún problema, y en cuanto Gonzalo volvió sobre mi pecho, se acunó en mí y comenzó a buscar. Consiguió engancharse y mamar en la misma sala de paritorio, fue un momento.... ¡maravilloso!

A partir de aquí, tuve muchísima suerte. Enseguida empezó a salir el calostro, esa primera leche que es súper nutritiva, tanto en composición como en el aspecto emocional. Y parecía que el pequeño tomaba bien. 

Pero al día siguiente, me notaba molestias en los pezones, los tenía súper sensibles, y cada vez que iba a engancharse, ¡veía las estrellas! Aguanté así todo el día, hasta que por la tarde recibí la visita de mi prima Rocío (a la que siempre tengo tantas cosas que agradecer) y me enseñó cómo ponerme al peque en el pecho y ayudarlo a que succionara de manera correcta. ¡No puedes imaginarte qué diferencia y alivio sentí!

Era tan simple y sencillo conseguir que no doliera, que seguí practicándolo cada vez que Gonzalo mamaba y el dolor tan intenso fue desapareciendo (la sensibilidad todavía duro unos días más, pero es normal y se puede llevar sin problema). Esto hizo que aumentara mi confianza en que sí podía amamantar a mi pequeño, y así continuamos en casa. 

Con esto, quiero decirte que en muchas ocasiones no pedimos ayuda, y es fundamental que en este caso nos orienten y nos guíen. Hoy en día, casi todas las enfermeras de neonatos están dispuestas a ayudarte con la lactancia, y también hay asesoras, amigas o familiares que pueden ayudarte. No te quedes sufriendo, y habla, pide ayuda si lo necesitas. Y si llegado el momento, no puedes continuar, toma la decisión que consideres adecuada y dedícate a disfrutar de tu pequeño y de cada momento que paséis juntos, piel con piel.

El día a día con la lactancia

Ya hemos hablado de la recomendación de la OMS sobre la lactancia. Y al hecho de que sea exclusiva y hasta los 6 meses, creo importante añadir que sea a demanda. Esto quiere decir que hemos de ofrecer a menudo el pecho a nuestro hijo y aprender a interpretar las señales que nos manda para saber que quiere mamar: llevarse las manitas a la boca, llorar o sollozar, mostrarse molesto, buscar el pecho...

Al principio puede ser duro, porque a veces nos piden de manera muy seguida, y maman durante un tiempo prolongado (media hora o más) hasta que se quedan dormidos. Es normal, piensa en el esfuerzo que están haciendo para alimentarse adecuadamente. Y piensa, que todo esto es necesario para que poco a poco vaya aprendiendo cómo regular su hambre, pero que además, la leche es un alimento emocional también. Y en los primeros meses, tu bebé te necesita, te necesita mucho. Eres su sustento, su protección, todo lo que conoce, porque ha estado 9 meses dentro de tí, y sigue necesitando tenerte muy cerca. 

lactancia materna

Mi consejo es que tengas paciencia y disfrutes cada instante, que luego todo pasa muy rápido y enseguida vendrán otros cambios. 

Con el tema de amamantar fuera de casa, puede ser un problema para tí o no. Para muchas madres, es un momento de relajación y conexión con su bebé, por lo que les gusta estar en intimidad o en lugares tranquilos. En otros casos, esto no es necesario. Sea tu caso el que sea, busca aquellos lugares, sitios o recursos que te hagan sentirte cómoda. En mi caso, no he tenido problema en amamantar a mi pequeño en cualquier sitio, pero es cierto que el no necesitaba silencio ni un lugar tranquilo, por ejemplo. Si ese es tu caso, puedes buscar lugares tranquilos, salas de lactancia, o usar una gasita para ponerle a modo de cortina que lo ayude a aislarse de los demás y centrarse en tí. 

Lo que si era fundamental para mí era estar presente en ese momento, mirando a mi pequeño y estando concentrada en el y en darle todo mi amor a través de mi leche.

Y bueno, lo que puede resultar más complicado a la hora de amamantar fuera de casa, es la ropa que llevas puesta. Parece algo sin importancia, pero es mucho más cómodo si lo tienes en cuenta. Las camisetas especiales para lactancia, los escotes en V, las camisas con botones... pueden ayudarte a que sea más fácil. 

La incorporación al trabajo

Después de 5 meses y medio de maravillosa lactancia materna y de estar con mi pequeño, llegó el momento de incorporarme a mi trabajo de profesora. 

No ha sido fácil, sobre todo pasar separada de él durante 7 horas cada día y tener que trabajar a 75 kms de casa cada día. Pero el tema de la lactancia lo seguimos llevando muy bien. 

Compré un sacaleches que me funciona de maravilla (gracias María por el consejo). Concretamente, el eléctrico de Medela, ya que me convenció la forma en la que extrae la leche simulando el movimiento de succión del bebé, en dos tiempos. 

Así que aprovecho los huecos para sacar la leche que al día siguiente le darán sus abuelitos en un biberón. De nuevo, he tenido suerte de que se ha acostumbrado rápido al biberón y hace bien las tomas. 

Eso sí, al volver a casa, los dos nos buscamos rápidamente y nos sentamos a compartir ese momento tan maravilloso de nutrirnos de alimento, pero también de amor, cariño, ilusión y alegría. 

Además, hemos comenzado ya con la alimentación complementaria, aplicando el método BLW, por lo que después de esa toma, nos sentamos todos juntos en familia a compartir la comida. Y así vamos funcionando hasta ahora. 

Y hasta aquí llego. Más adelante os contaré si continuo con lactancia prolongada y cómo quiero manejar el tema del destete. 

Espero que te haya gustado y sido útil este post, y también, que me cuentes tu experiencia con la lactancia, saber si sigues con el pecho o no, hasta cuándo has amamantado, tu experiencia....

Y por supuesto, que si tienes cualquier duda, me preguntes sin problema y ver si podemos ayudarnos entre todas. 

¡Un abrazo!