Gazpacho de remolacha

¡El verano ya esta aquí! Y por eso, vamos adaptando nuestra alimentación hacia alimentos más yin o que enfríen. También, cambiamos los métodos de cocción, y pasamos de estofados y cocciones largas, a otras más ligeras, cortas y sencillas.

Una buena forma de seguir consumiendo verduras en crema, que tan bien nos sientan y nos reconfortan, es simplemente tomando su versión más fresquita. Y claro, ¿cuál es la crema de verduras por excelencia en España cuando llega el verano? Pues claro está, ¡El gazpacho andaluz!

Pero, ¿qué ocurre si en tu dieta macrobiótica no te permites tomar tomate, pimiento y pepino? Si son la base de este gazpacho!! ¡Pues nada! ¡¡Que no cunda el pánico!! Podemos disfrutar de otra versión de un rico gazpacho.

Ingredientes (para 2 - 3 raciones):

  • 2 o 3 zanahorias.
  • Una cebolla mediana.
  • Media remolacha cocida, o un cuarto si es grandecita.
  • Agua mineral.1 diente de ajo (yo he utilizado ajo negro, que tiene más propiedades y no produce los efectos secundarios del ajo blanco...)
  • Aceite de oliva virgen extra de primera prensión en frío.
  • Vinagre de arroz o manzana.Sal marina.
  • Orégano.
  • Picatostes (opcional)

Preparación:

Pues... ¡Tan sencillo como preparar el gazpacho de toda la vida! Así que te voy a dar dos opciones:

1ª Opción: verduras en crudo.

Si tienes una buena picadora y no tienes problema en consumir estas verduras crudas, la preparación es tan sencilla como ponerlas todas a trozos no muy grandes en el recipiente junto con el agua, el diente de ajo y la sal. Picas todo muy bien y añades más agua si fuera necesario para que el gazpacho quede con la consistencia que te guste. Una vez triturado, añades el aceite de oliva y el vinagre de arroz o manzana al gusto y das la última batida para mezclar bien. Lo mantienes fresco hasta la hora de comer y lo sirves con orégano y picatostes si quieres (¡receta para niños!).

2ª Opción: verduras cocidas.

Yo suelo utilizar más esta opción porque me encanta sacar el dulzor de la zanahoria y la cebolla cocida, y porque además, suelo preparar a menudo un caldo base de verdura, wakame y shitake para mi sopa de miso diaria, por lo que aprovecho la verdura de este caldo. Otra opción, es pochar un poquito la cebolla, añadir la zanahoria y cocer durante 20 minutos. Una vez las tenemos cocidas de una forma u otra, añadimos la remolacha cocida y batimos bien, junto con la sal, el ajo y algo del agua de la cocción para que quede más sabroso. Añadimos el aceite y el vinagre al gusto como en la primera opción y dejamos enfriar. Para servir, de la misma forma o añadiendo otras cosas que te gusten.

Y nada más! Espero que disfrutéis del verano que comienza y os refresquéis con esta receta. ;)