7 Beneficios de tener una mascota

Los que ya me conocéis un poquito por las redes sociales, sabéis que me encantan los animales, y en especial, los perros. Algunos, también conocéis a Haru, mi "pequeña" perrita que es una de las mejores compañías de las que disfruto hoy en día, aunque también hubieron otras antes de ella. La verdad es que cuando  convives con un animal, ¡creo que ya nunca puedes dejar de hacerlo!. Y es que nos aportan tanto bienestar, felicidad, compañía... que acaban siendo parte de tu vida. 

 Mi "pequeña" Haru y yo en nuestra casa

Mi "pequeña" Haru y yo en nuestra casa

Creo que hay pocas cosas mejores en la vida que llegar a casa después de un largo y estresante día de trabajo, y encontrarte con un perro o gato deseando darte la bienvenida y esa atención que puede ser que hayas estado necesitando todo el día. Tanto si te sientes bien como si te siente en un mal momento, nuestras mascotas siempre nos recuerdan el lado positivo de las cosas. Verdaderamente, son considerados como otro miembro más de la familia. 

Es por esto que hoy quiero hablaros de 7 beneficios que podemos obtener para nuestra salud en general, al poder contar con esta maravillosa compañía en nuestras vidas. Son numerosos los beneficios que podemos obtener, tanto a nivel físico como psicológico o emocional, pero aquí he resumido los siete que para mí tienen mucho sentido. 

1. Ayudan a reducir el estrés.

De manera general, los animales, y en particular, los perros, son utilizados en muchísimas ocasiones para ayudar a personas que padecen altos niveles de estrés. Desde personas que padecen un desorden de estrés post-traumático, hasta niños ansiosos o jóvenes medicados, son algunos de los grupos que se benefician de la experiencia de reducir sus niveles de estrés ante la presencia de animales. 

Pero además, se ha comprobado la utilidad que tiene esta compañía en tratamientos con personas que padecen alguna diversidad funcional, ya sea física o psíquica, ayudando a controlar sus emociones y promoviendo sentimientos de felicidad. 

2. Ayudan a aumentar nuestra actividad física y el contacto con el exterior o la naturaleza.

Todo aquel que tiene un perro conoce esa mirada que aparece en el momento que tú coges la correa o el collar para llevarlo de paseo. Esa felicidad que empieza a desprender, ¡es contagiante! 

Simplemente, el hecho de tener que sacar al perro a pasear, o a jugar con su frisbi, hace que las personas tengan que salir fuera de casa y moverse. Y esto tiene muchos otros beneficios como mejorar nuestra salud mental, ayudando a desconectar de problemas y reduciendo niveles de estrés. Pero además, nos ayuda a recibir dosis de Vitamina D, que conseguimos directamente de la exposición al sol y que es tan necesaria para la absorción de otros micronutrientes y que nos ayuda a combatir la depresión y tener un sistema inmunológico sano. 

3. Salud cardiovascular y problemas de salud.

Según estudios de la Asociación Americana del Corazón, las personas que tienen perros en concreto, tienen menos riesgo de sufrir problemas cardiovasculares, como resultado de que deben ser más activos al salir a caminar con ellos, varias veces en un día. Además, se relacionan con menor riesgo de padecer obesidad, presión alta, y niveles altos de colesterol.

Otros estudios demuestran también que la terapia con perros en pacientes hospitalizados con problemas cardíacos, es positiva. Con tan sólo una visita de 12 minutos con un perro, el paciente mejoraba sus niveles de presión cardiopulmonar, menos ansiedad, y aumento de las neurohormonas saludables. 

4. Luchar contra las alergias. 

Si, aunque suene contradictorio, las mascotas nos ayudan a crear barreras para luchar contra las alergias. Cuando crecemos acompañados de mascotas, nuestro sistema inmune se hace más fuerte y ayudando a crear inmunidad contra los alérgenos que pueden provocar los animales y también nos hacen más fuertes frente a determinadas bacterias. 

5. Facilitar relaciones sociales. 

Mantener contactos sociales es un factor fundamental para gozar de buena salud también. Y en muchas ocasiones, las mascotas también nos ayudan a conocer gente nueva y construir apoyos. Normalmente, las personas que tienen mascotas son más propensos a conocer personas  o hablar con vecinos que no conocen, sobre todo si éstos también son dueños de alguna mascota. Comparten puntos de vista, intereses, y pueden obtenerse conversaciones interesantes y que nos ayuden a ser más extrovertidos. Los que tengáis un perro y lo saquéis a pasear, entenderéis perfectamente a que me refiero, cuando nos encontramos con otro "amigo" o "amiga" por la calle y nos paramos a saludarnos y a conocernos. 

Pero además, un estudio del año 2014 publicado por la Universidad de Missouri - Columbia, encontró que los perros de niños con autismo (que tienen dificultades a la hora de comunicarse con otras personas), ayudaban como una especie de amortiguador social, permitiéndoles comunicarse con mayor claridad y confianza. 

6. Mejorar la salud emocional. 

Y esto es algo que he podido vivir yo misma. El gozar de la compañía, del amor incondicional de un animal (en este caso mis perros), de compartir esa mirada llena de paz y alegría por el simple hecho de que estés a su lado, son las mejores medicinas a nivel emocional que muchas veces podemos encontrar. Ellos lo dan todo, prácticamente a cambio de nada, y esta percepción puede ayudarnos a que nosotros aprendamos a ver y vivir la vida de otra forma más saludable y placentera, agradeciendo por lo que tenemos. Lo que me lleva al último punto de este artículo. 

7. Nos mantienen en el presente.

Nuestras mascotas son excelentes para recordarnos la importancia de vivir en el aquí y en el ahora, porque es la única forma que ellos conocen de vivir. Mientras que las personas no paramos de dar vueltas al pasado y al futuro, nuestras mascotas se dedican a vivir en el momento presente, gozando de cada instante, y sin obsesionarse con preocupaciones. Y aunque esto parezca algo demasiado simple, no lo es, y tiene un gran poder. Si quieres comprobarlo, te invito a que la próxima vez que pasees a tu perro o te sientes en silencio con tu gato, te acuerdes de parar, respirar profundo, mirar a tu alrededor y simplemente dejarte llevar por la belleza del momento. 

 

* Artículo basado y traducido del inglés de un texto de Emily Holland (www.mindfulmotives.com)