La alimentación en cada estación

Dentro de la filosofía oriental, los procesos que ocurren en la naturaleza siguen un orden establecido: tanto el nacimiento de una planta, como el de un ser humano, o el curso de los ríos. Este orden es de tipo evolutivo, es decir, cada proceso tiene que pasar por una serie de fases energéticas. Para los orientales, estas fases vienen representadas por los 5 elementos, que a su vez se identifican con un símbolo: el agua, la madera, la tierra, el fuego y el metal. De esta forma, la teoría dice que todo en la naturaleza es dinámico, nada permanece inmóvil, y va cambiando a su propio ritmo.

En el caso de las estaciones del año, es un ejemplo que podemos ver muy claramente. Y de esta forma, podemos decir que cada estación del año se corresponde con un elemento:

  • El invierno, con el elemento agua.
  • La primavera, con el elemento madera.
  • El verano, con el fuego.
  • El verano tardío, con la tierra.
  • Y el otoño, con el metal.

De igual manera, podemos observar una relación entre los 5 elementos y los alimentos. Cada elemento se verá estimulado y equilibrado con un sabor, una energía y un color característico de cada alimento. Además, solemos encontrarnos con la coincidencia de que los alimentos que son adecuados para cada elemento, suelen crecer y desarrollarse en la estación que corresponde a ese elemento. Por ejemplo, el elemento fuego, se estimula con el color rojo y se equilibra con aquellos alimentos de energía más expansiva y refrescante (energía yin). ¿En qué alimentos estás pensando?. Pues, ¡seguro que en los tomates y en la sandía!

 Imágen obtenida de  fremontcommunityacupuncture.org

Pero además, estos 5 elementos, también podemos relacionarnos con un sabor (salado, ácido, amargo, dulce y picante); con su aporte nutricional al organismo (sales minerales, lípidos, vitaminas, carbohidratos y proteínas); y con unos estilos de cocción de los alimentos (por ejemplo, en verano buscamos alimentos más crudos y en invierno cocciones más largas y a presión). 

Por último, cada elemento se relaciona también con órganos y vísceras de nuestro cuerpo, lo que significa que los alimentos que pertenecen a un determinado elemento, ayudarán a equilibrar y a estimular al órgano correspondiente, al igual que un exceso lo podrá desequilibrar. Para que nuestro cuerpo pueda absorber adecuadamente los nutrientes de cada alimento, el elemento correspondiente debe estar con la energía adecuada.

Por ejemplo, para absorber adecuadamente las grasas (elemento madera), nuestro hígado y vesícula han de estar en condiciones, siendo el mejor momento para desintoxicarlos la primavera. 

Como puedes ver, todo tiene sus ciclos, su movimiento, y sigue un orden cíclico. Por eso, a la hora de alimentarnos adecuadamente, es muy útil tener este conocimiento de base, elegir los alimentos adecuados a cada elemento y estación, y llevar una dieta lo más equilibrada posible. 

En posts siguientes, hablaré de la alimentación específica para cada estación del año, con ejemplos prácticos y algunas ideas de recetas que puedes realizar. Aunque si te dejas guiar por tu intuición, escuchas lo que verdaderamente te pide el cuerpo (dentro de un equilibrio, en verano mejor fruta fresca que un helado industrial, jeje) y vuelves un poco atrás la vista a la cocina de nuestros abuelos, ya tienes mucho terreno ganado. 

Muchas gracias por leerme y ya sabes, si tienes cualquier duda, puedes dejar tu comentario aquí abajo. 

Con mucho cariño, 

Carmen.