La clave para encontrar de una vez tu verdadero proposito

Hola lover,

Como sabrás, últimamente he estado trabajando mucho en ser más suave conmigo misma. en darme más espacio, permitirme ir más lento… ¿Por qué? Pues primero de todo, ¡porque me sienta y me hace tanto bien!, pero también porque a menudo me suelo sentir ansiosa cada comienzo de un nuevo año.

Es posible que te sientas de la misma manera. Hay mucha presión hoy en día para establecer las intenciones correctas, seguir nuestras resoluciones, acabar con el desorden y trazar un nuevo año perfecto. Y no nos olvidemos de la persistente presión de deshacernos de lo viejo, tirar a la basura cosas, poner orden en nuestros armarios, nuestras casas, incluso también ¡es el momento de perder peso! Hay muchísimas personas que, en estos días, escriben soluciones para todos estos problemas. Y aunque yo tengo mis propios consejos, que podría compartir contigo, no vamos a hacer esto hoy. No quiero hablarte sobre estrategias que, posiblemente, lo único que hagan sea saturarte de más información y faenas por hacer. Hoy, sólo quiero plantearte una pregunta más grande, que a menudo nos lleva a la crisis espiritual definitiva:

¿cómo encontrar tu propósito?.

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Solo pensar en encontrar tu propósito puede literalmente hacernos sudar y sentirnos ansiosas. Nos guste o no, estamos en un precipicio, en un final de “etapa”. Por todos lados, nos invitan a dar un salto hacia nuevos comienzos y todo ese rollo. Tal vez te encuentras ahora reflexionando sobre los últimos 365 días y diciendo: "Bueno, estoy segura de que hice mucho, pero ¿para qué sirve? ¿Cuál es mi vocación más alta? ¿Cómo dejo de hacer girar mi cabeza y me pongo a trabajar en ello? Y además, te preguntas algo más contundente todavía: ¿¡qué demonios se supone que debo hacer con mi vida !?

Durante toda mi vida, he estado luchando con todo esto también, hasta que finalmente creí que había encontrado mis propósitos: en primer lugar, poder convertirme en madre y traer a este mundo a un niño al que daría todo mi amor, y en segundo lugar, Loving la Vida Sana y todo lo que conlleva para mí. Al principio me sentí muy fuerte y orgullosa de mi misma. Con ganas de comerme el mundo, me sentía muy llena espiritualmente. Ya no iba a tener que preocuparme por seguir pensando en la fastidiosa pregunta que tanto me hacía una y otra vez ("¿cuál es mi propósito?").

Solía decirme a mí misma: "Bueno Carmen, al final, lo bueno de todos estos años de padecer problemas de salud y demás han tenido su lado positivo”. Parecía todo bastante claro: mi propósito era ayudar a las personas a ser más saludables, enseñarles cómo podían curarse a través de la alimentación y crear conciencia sobre la necesidad de todo esto. Todo increíble, ¿verdad?. Pero sobre el papel…

Porque aquí es dónde está el problema: cuando nuestro propósito es externo, es posible que nunca lo encontremos. Si unimos nuestro propósito o significado a nuestra vocación, nuestros objetivos o metas, o nuestra actividad, probablemente nos sentiremos incómodos e incluso con la sensación de haber fracasado.

Tu propósito no tiene nada que ver con lo que haces.

Ahí está, ya lo he dicho. Tu propósito es bastante simple… es DESPERTAR:

  • Para descubrir y nutrir lo que realmente eres.

  • Para conocerte y amarte en el nivel más profundo.

  • Y para guiarte a casa cuando pierdes el rumbo.

Cuanto más hagas todo esto, más consciente y presente te vuelves, lo que automáticamente crea más armonía en tu vida. Todo lo demás son cosas relacionadas con tus pasiones, tu misión o inspiraciones, tu trabajo, tus aficiones alimentadas por el amor, etc. Y si, todas estas cosas son poderosas y muy valiosas, pero no son tu propósito. Tu propósito es mucho, mucho más grande que todo eso.

Mi comprensión más profunda de cuál es mi propósito, la siento mucho más profundamente en mi interior. Se separa de cualquier dolor o malestar que puedo experimentar cuando mi trabajo no es apreciado, o cuando mis esfuerzos son pasados por alto o criticados. A veces las personas atesorarán tu trabajo, pero otras veces no lo harán, incluso serás criticada (como madre, como esposa, como hija, como mujer trabajadora…). A veces obtendrás alago, apoyos y palmaditas en la espalda, pero otras veces no los tendrás. En ocasiones estarás en la cresta de la ola y, en otras, estarás hundida en un pozo. Se te dará las gracias y se te dará por hecho. Darás y no obtendrás nada a cambio. Así es la vida. Pero, entonces, ¿qué? ¿Todo esto quiere decir que tú no tienes ningún propósito o significado? Clara y absolutamente, NO. ¿Puedes ver ahora cómo atar tu valía y propósito a este vaivén de circunstancias solo te hará sentir agotada, deprimida e incluso resentida? Ancla tu propósito dentro de ti querida amiga, de lo contrario, te encontrarás a la deriva en el mar una y otra vez.

Y ahora, yo quiero decirte…

  • ¿Qué pasa si tu propósito es muy diferente de lo que te han enseñado a creer?

  • ¿Qué pasa si tu propósito es construir una relación eterna y valiosa contigo misma? ¿Enamorarte profundamente de ti? Esto no es ser egocéntrico o egoísta, es ser auto expansiva, estar interconectada con quién eres realmente, ser consciente.

  • ¿Qué pasa si tu propósito es perdonarte a ti misma y a los demás? Y al hacerlo, permites además que oleadas cálidas de compasión inunden todo el planeta (incluida tú misma).

  • ¿Qué pasa si su propósito es aprender a curar suavemente todas las autolesiones que llevas tiempo haciéndote? Y al hacerlo, te conviertes en un modelo a seguir para quienes te rodean (incluidos tus hijos, parejas, familia, compañeros de trabajo, amigos…).

  • ¿Qué pasa si tu propósito es liberar toda vergüenza y sentimientos de indignación? ¿Adivinas qué encontrarás detrás de todos esos sentimientos? Vulnerabilidad: donde reside tu verdadera fuerza y gloria.

  • ¿Hablamos de la perfección? Sí, creo que debemos hablar de ella también. ¿Qué pasa si tu propósito es enseñarte a ti misma que no existe la perfección y que tu incesante búsqueda de ella está destruyendo tu vida y tus relaciones? ¡Déjala ir!.

  • ¿Qué pasa si tu propósito es hablar amablemente contigo misma para que eleves tu energía y la del mundo que te rodea?

  • ¿Qué pasa si tu propósito es desarrollar una fe eterna en ti misma y en tu capacidad? Que recuerde que eres un ser divino y así puedas tratarte en consecuencia. Cuanto más profunda es tu fe, más fuerte es tu conexión con un poder superior (llámalo Dios, universo, destino o como quieras hacerlo, pero esa conexión ahí está para que la descubras).

  • ¿Qué pasa si tu propósito es cuidarte de manera impecable para que tengas la energía y la alegría de poder servir y ser útil a los demás?

  • ¿Qué pasa si tu propósito es quedarte quieta y escuchar la voz sabia de tu interior que siempre te habla?

Para mí, plantearme todas estas cuestiones en este año que acaba, son mi verdadera “tarea” para arrancar este nuevo año.

Todas tenemos la opción de sumarnos o no a este loco movimiento de sentar nuevas intenciones y alcanzar nuestros propósitos. metas y objetivos para el 2019. Pero el mejor consejo que puedo dejarte hoy es que te mantengas abierta a tu guía interna y elijas lo que necesitas y lo que tu alma te susurra en cada momento, cuando sea necesario. Cambiar la perspectiva de cómo ves las cosas, y simplemente dejarte más llevar y sentir en este nuevo año.

Con todo mi cariño y mis mejores deseos para ti.