La clave para encontrar de una vez tu verdadero proposito

Hola lover,

Como sabrás, últimamente he estado trabajando mucho en ser más suave conmigo misma. en darme más espacio, permitirme ir más lento… ¿Por qué? Pues primero de todo, ¡porque me sienta y me hace tanto bien!, pero también porque a menudo me suelo sentir ansiosa cada comienzo de un nuevo año.

Es posible que te sientas de la misma manera. Hay mucha presión hoy en día para establecer las intenciones correctas, seguir nuestras resoluciones, acabar con el desorden y trazar un nuevo año perfecto. Y no nos olvidemos de la persistente presión de deshacernos de lo viejo, tirar a la basura cosas, poner orden en nuestros armarios, nuestras casas, incluso también ¡es el momento de perder peso! Hay muchísimas personas que, en estos días, escriben soluciones para todos estos problemas. Y aunque yo tengo mis propios consejos, que podría compartir contigo, no vamos a hacer esto hoy. No quiero hablarte sobre estrategias que, posiblemente, lo único que hagan sea saturarte de más información y faenas por hacer. Hoy, sólo quiero plantearte una pregunta más grande, que a menudo nos lleva a la crisis espiritual definitiva:

¿cómo encontrar tu propósito?.

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Solo pensar en encontrar tu propósito puede literalmente hacernos sudar y sentirnos ansiosas. Nos guste o no, estamos en un precipicio, en un final de “etapa”. Por todos lados, nos invitan a dar un salto hacia nuevos comienzos y todo ese rollo. Tal vez te encuentras ahora reflexionando sobre los últimos 365 días y diciendo: "Bueno, estoy segura de que hice mucho, pero ¿para qué sirve? ¿Cuál es mi vocación más alta? ¿Cómo dejo de hacer girar mi cabeza y me pongo a trabajar en ello? Y además, te preguntas algo más contundente todavía: ¿¡qué demonios se supone que debo hacer con mi vida !?

Durante toda mi vida, he estado luchando con todo esto también, hasta que finalmente creí que había encontrado mis propósitos: en primer lugar, poder convertirme en madre y traer a este mundo a un niño al que daría todo mi amor, y en segundo lugar, Loving la Vida Sana y todo lo que conlleva para mí. Al principio me sentí muy fuerte y orgullosa de mi misma. Con ganas de comerme el mundo, me sentía muy llena espiritualmente. Ya no iba a tener que preocuparme por seguir pensando en la fastidiosa pregunta que tanto me hacía una y otra vez ("¿cuál es mi propósito?").

Solía decirme a mí misma: "Bueno Carmen, al final, lo bueno de todos estos años de padecer problemas de salud y demás han tenido su lado positivo”. Parecía todo bastante claro: mi propósito era ayudar a las personas a ser más saludables, enseñarles cómo podían curarse a través de la alimentación y crear conciencia sobre la necesidad de todo esto. Todo increíble, ¿verdad?. Pero sobre el papel…

Porque aquí es dónde está el problema: cuando nuestro propósito es externo, es posible que nunca lo encontremos. Si unimos nuestro propósito o significado a nuestra vocación, nuestros objetivos o metas, o nuestra actividad, probablemente nos sentiremos incómodos e incluso con la sensación de haber fracasado.

Tu propósito no tiene nada que ver con lo que haces.

Ahí está, ya lo he dicho. Tu propósito es bastante simple… es DESPERTAR:

  • Para descubrir y nutrir lo que realmente eres.

  • Para conocerte y amarte en el nivel más profundo.

  • Y para guiarte a casa cuando pierdes el rumbo.

Cuanto más hagas todo esto, más consciente y presente te vuelves, lo que automáticamente crea más armonía en tu vida. Todo lo demás son cosas relacionadas con tus pasiones, tu misión o inspiraciones, tu trabajo, tus aficiones alimentadas por el amor, etc. Y si, todas estas cosas son poderosas y muy valiosas, pero no son tu propósito. Tu propósito es mucho, mucho más grande que todo eso.

Mi comprensión más profunda de cuál es mi propósito, la siento mucho más profundamente en mi interior. Se separa de cualquier dolor o malestar que puedo experimentar cuando mi trabajo no es apreciado, o cuando mis esfuerzos son pasados por alto o criticados. A veces las personas atesorarán tu trabajo, pero otras veces no lo harán, incluso serás criticada (como madre, como esposa, como hija, como mujer trabajadora…). A veces obtendrás alago, apoyos y palmaditas en la espalda, pero otras veces no los tendrás. En ocasiones estarás en la cresta de la ola y, en otras, estarás hundida en un pozo. Se te dará las gracias y se te dará por hecho. Darás y no obtendrás nada a cambio. Así es la vida. Pero, entonces, ¿qué? ¿Todo esto quiere decir que tú no tienes ningún propósito o significado? Clara y absolutamente, NO. ¿Puedes ver ahora cómo atar tu valía y propósito a este vaivén de circunstancias solo te hará sentir agotada, deprimida e incluso resentida? Ancla tu propósito dentro de ti querida amiga, de lo contrario, te encontrarás a la deriva en el mar una y otra vez.

Y ahora, yo quiero decirte…

  • ¿Qué pasa si tu propósito es muy diferente de lo que te han enseñado a creer?

  • ¿Qué pasa si tu propósito es construir una relación eterna y valiosa contigo misma? ¿Enamorarte profundamente de ti? Esto no es ser egocéntrico o egoísta, es ser auto expansiva, estar interconectada con quién eres realmente, ser consciente.

  • ¿Qué pasa si tu propósito es perdonarte a ti misma y a los demás? Y al hacerlo, permites además que oleadas cálidas de compasión inunden todo el planeta (incluida tú misma).

  • ¿Qué pasa si su propósito es aprender a curar suavemente todas las autolesiones que llevas tiempo haciéndote? Y al hacerlo, te conviertes en un modelo a seguir para quienes te rodean (incluidos tus hijos, parejas, familia, compañeros de trabajo, amigos…).

  • ¿Qué pasa si tu propósito es liberar toda vergüenza y sentimientos de indignación? ¿Adivinas qué encontrarás detrás de todos esos sentimientos? Vulnerabilidad: donde reside tu verdadera fuerza y gloria.

  • ¿Hablamos de la perfección? Sí, creo que debemos hablar de ella también. ¿Qué pasa si tu propósito es enseñarte a ti misma que no existe la perfección y que tu incesante búsqueda de ella está destruyendo tu vida y tus relaciones? ¡Déjala ir!.

  • ¿Qué pasa si tu propósito es hablar amablemente contigo misma para que eleves tu energía y la del mundo que te rodea?

  • ¿Qué pasa si tu propósito es desarrollar una fe eterna en ti misma y en tu capacidad? Que recuerde que eres un ser divino y así puedas tratarte en consecuencia. Cuanto más profunda es tu fe, más fuerte es tu conexión con un poder superior (llámalo Dios, universo, destino o como quieras hacerlo, pero esa conexión ahí está para que la descubras).

  • ¿Qué pasa si tu propósito es cuidarte de manera impecable para que tengas la energía y la alegría de poder servir y ser útil a los demás?

  • ¿Qué pasa si tu propósito es quedarte quieta y escuchar la voz sabia de tu interior que siempre te habla?

Para mí, plantearme todas estas cuestiones en este año que acaba, son mi verdadera “tarea” para arrancar este nuevo año.

Todas tenemos la opción de sumarnos o no a este loco movimiento de sentar nuevas intenciones y alcanzar nuestros propósitos. metas y objetivos para el 2019. Pero el mejor consejo que puedo dejarte hoy es que te mantengas abierta a tu guía interna y elijas lo que necesitas y lo que tu alma te susurra en cada momento, cuando sea necesario. Cambiar la perspectiva de cómo ves las cosas, y simplemente dejarte más llevar y sentir en este nuevo año.

Con todo mi cariño y mis mejores deseos para ti.

Una manera diferente de despedir este año: mis intenciones para el 2018

Otro año nuevo que comienza... Y seguro que ya estás pensando en esos propósitos, objetivos y metas que quieres desarrollar en él. Pero claro, no quieres que te ocurra como en otras ocasiones, que has planeado todas esas acciones que ibas a comenzar después de las fiestas de Navidad y, finalmente, o duraron muy poco en el tiempo, o directamente, no llegaste a poner en práctica... ¡Alto! ¡no debes sentirte culpable por esto! En realidad, encontrar tus principales objetivos con claridad y conocer los pasos que debes poner en marcha para alcanzar aquello que realmente deseas, no es tan sencillo como parece. ¿O si?

Déjame ayudarte a poner un poquito de claridad en esto y a mostrarte una herramienta que puede ayudarte mucho en el proceso.

MI PROPÓSITO VITAL

En primer lugar, debes encontrar lo que sería tu objetivo principal en la vida. Eso que hace que te levantes cada mañana con ilusión y con ganas de hacer cosas que te acerquen cada día más a ese propósito o que te ayuden a vivir alineada con él. Los japoneses lo conocen como Ikigai, y nosotros lo llamamos nuestro Propósito Vital y, verdaderamente, es lo que da sentido a nuestra vida.

Pero no pienses que tiene que ser algo muy grande, o muy trascendental. Cada persona tiene el suyo propio y lo ideal es averiguar cuál es para vivir alineado con él. Y bien, ahora te preguntarás: ¿cómo puedo saber cuál es mi propósito vital? Pues averiguando qué es lo que te apasiona, en qué inviertes tu tiempo que hace que te olvides de todo lo demás y estás 100% en ese proceso, qué te hace sentir que estás teniendo ese estilo de vida que deseas.

Ikigai Propósito de Vida

Ahora, vamos a llevarlo a la práctica y tener así más claridad. Para ello, te planteo un ejercicio muy sencillo.

Apaga o silencia el móvil durante este tiempo. Respira profundo y conéctate contigo. Coge papel y lápiz que empezamos.

Contesta a estas preguntas, pero hazlo de manera escrita. La escritura es un arma muy poderosa que nos ayuda a enfocarnos y obtener claridad.

  • ¿Qué te encanta hacer y se te pasa el tiempo sin darte cuenta cuándo lo haces?
  • ¿Qué te hace estar alegre?
  • ¿Sobre qué cosas te gusta aprender, hablar con los demás, haces de manera gratuita...?
  • ¿Qué cosas busca en tí la gente o sobre qué temas suele pedirte ayuda?
  • ¿Qué te gustaría hacer o experimentar antes de morir?

Responde sin miedo, con actitud abierta y sin juzgar nada de lo que se te ocurra. Quieres encontrar respuestas, por lo que no puedes estar con el velo del juicio o la crítica hacía lo que piensas y sientes. Sé libre de escribir lo que de verdad pase por tu cabeza y tu corazón.

Bien, una vez acabado, vamos a recopilar todas esas respuestas de una manera creativa y visual, a través de una herramienta muy sencilla y que funciona de verdad. 

EL VISIÓN BOARD O TABLERO DE LOS SUEÑOS

1º ¿Qué es el visión board?

Es simplemente un tablón hecho de recortes de imágenes, frases inspiradoras, fotos, afirmaciones... que estén alineadas con tus sueños, con tus objetivos y con tu propósito de vida. Este tablero, irá colocado en un sitio dónde puedas verlo cada día, que tenga fácil acceso. Parece algo sencillo, pero es un recurso muy potente porque:

  • Nos aporta claridad y nos ayuda a enfocarnos en lo que queremos conseguir y cómo queremos hacerlo.
  • Nos sirve de recordatorio diario, para que no lo olvidemos.
  • Nos ayuda a imaginar y visualizar la vida que deseamos.
Elizabeth Rider Vision Board 2015

Elizabeth Rider Vision Board 2015

2º ¿Por qué debes hacerlo?

Porque necesitas marcarte nuevos objetivos, encontrar un sentido a tus acciones diarias, vivir alineada con tus sueños y deseos más profundos, manifestando la vida que deseas en cada acción que realizas.

Eso sí, tienes que tener claro que ¡no es algo mágico que vaya a hacer que todos tus sueños se cumplan! Es una herramienta que te ayudará a alcanzar ese objetivo que te propongas, en un alto porcentaje. El trabajo ha de ser tuyo: el tablero lo que hace es motivarte cada día para que te enfoques en esa meta, te recuerda que debes trabajar por alcanzarla.

Y lo más importante de todo: aunque es bueno que estemos enfocados en ese objetivo o meta que queremos conseguir, no tenemos que obsesionarnos. Es mucho más importante que te focalices en el proceso, en cada paso que das y en lo que consigues para acercarte a esa meta final. Y que además, disfrutes al máximo de ese camino y de los pequeños logros que vayas consiguiendo y que te acerquen al objetivo final.

Piensa, además, que esos objetivos irán cambiando. Entonces será el momento de cambiar el tablero o, incluso, de hacer uno nuevo. Pero ten presente siempre ese propósito de vida que te has marcado y comienza a trabajar a partir de ahí.

3º ¿Cómo hacerlo?

Puedes hacerlo de dos formas: de manera virtual, mediante programas como power point, paint, la aplicación online Dream It Alive (http://dreamitalive.com/), o incluso un tablero en Pinterest. O de manera tradicional y artesanal, que a mí es la que más me gusta. No hace falta ser diestro en artes, ni tener buenas manos, es tan sencillo como recortar y pegar, y el proceso se hace como más tuyo, como parte de ti.

Sólo necesitarás buscar las imágenes que te inspiran, unas tijeras, pegamento y una cartulina, o un tablero de corcho y chinchetas si decides ponerlo ahí.

¿Quieres un consejo? Cuando decidas hacerlo:

  • Busca un rato de tiempo que tengas en el que no te moleste nadie.
  • Desconecta o pon en silencio el móvil.
  • Prepárate un té o una infusión que te guste.
  • Prepara unas velas, incienso, o alguna música que te guste.
  • Respira profundo, conéctate con tu yo interior y déjate llevar.

Y no pienses en si lo estás haciendo de forma correcta o no, porque es tu tablero, así que será fantástico como sea. Es un reflejo de tus deseos más profundos, de lo que te lleva hacia tus sueños y a ese estilo de vida que quieres conseguir. Seguro que mientras lo haces, buscas las imágenes, las frases... te sientes súper bien contigo misma, conectada a tu esencia y a tu yo más profundo.

Por último, toma la costumbre de ver tu tablón todos los días. Por eso has de elegir un lugar adecuado dónde ponerlo: en el espejo de tu cuarto de baño, al lado de tu mesa de trabajo, en la cocina... Es importante que lo revises, que veas cómo va marchando el proceso, qué te preguntes ¿estoy siguiendo el camino que me lleva a esto?, ¿hay algún cambio?. Y sobre todo que, cuando tengas un logro, ¡lo celebres a lo grande y agradezcas de todo corazón!

Mi Vision Board del 2017

Mi Vision Board del 2017

Recuerda que cuando visualizamos las cosas y las ponemos en imágenes, estamos dando más poder para que todo fluya hacia esa visión. Dirigimos toda nuestra atención y nuestra intención en lograr aquello que imaginamos y que anhelamos. Además, te ayudará a conocerte mejor, escucharte más y vivir alineada con tus sueños y deseos.

Es una oportunidad magnífica para descubrir lo que realmente quieres en tu vida. No la dejes escapar.

“Un día despertarás y descubrirás que no tienes más tiempo para hacer lo que soñabas. El momento es ahora, actúa”.

Paulo Coelho

Cómo amarte a ti mismo

Hoy en día, es muy típico que pensemos que necesitamos un cambio en nuestra vida o en nuestra forma de ser. En nuestro camino hacia el crecimiento y desarrollo personal, nos damos cuenta que no sólo debemos cambiar las cosas que hacemos, sino también a nosotros mismos.

En determinados momentos, deseamos ese cambio movidos por un interés de crecimiento, transformación, mejora y apertura a nuevas posibilidades. Pero, en otros momentos, la cosa es muy diferente, ya que buscamos ese cambio porque nos sentimos insatisfechos con nosotros mismos y queremos ser mejores o lo que los demás necesitan que seamos. De esta forma, nos vemos sumergidos en cambios constantes, que no están alineados con lo que verdaderamente somos, y que no acaban con esa insatisfacción que sentimos. 

Amarte a ti mismo

Este sentimiento es muy frecuente en casi todas las personas, sobre todo en la adolescencia, donde tratamos de encajar en un mundo donde todavía no  tenemos muy claro el papel que hemos venido a jugar, o entre grupos de amigos y amigas dónde a veces tampoco nos sentimos como verdaderamente somos, o incluso con nuestras familias, que no nos entienden. En mi caso, pasé varios años intentando encajar y satisfacer a los demás, a la vez que un sentimiento de rebeldía aparecía por todos los poros de mi piel. Era como si constantemente tuviera que estar destrozándome a mí misma para intentar sustituirme por alguien mejor. Y lo peor de todo esto, es que somos seres de costumbres e interiorizamos muy rápidamente comportamientos que a veces no son los más adecuados. A mi me hizo falta mucho tiempo, ayuda y trabajo para darme cuenta de esto.   

¿No te has sentido en ocasiones como si las palabras que decías no salían realmente de ti? O, ¿no te has sorprendido diciendo algo que ni siquiera sentías sólo por el hecho de gustar a los demás?. O, ¿te has visto riñendote a ti mismo por haber dicho algo estúpido o sin sentido para tu entorno?. Yo podría decirte que, incluso hoy en día, todavía me encuentro a veces en estas circunstancias, porque aprender, aprendemos muy rápido, pero desaprender es un proceso más largo. Sobre todo, si has vivido muchos años actuando de este manera. Igualmente, para mí, lo más importante fue ser consciente de todo esto, y cambiar la perspectiva:

Si iba a cambiar, iba a ser por y para mi, para convertirme en una mejor versión de mi misma, no de lo que los demás esperaban que fuera. Esto me hace sentir muy orgullosa del camino que tomé hace unos años y que me lleva hasta donde me encuentro hoy. 

Es cierto que las personas solemos hablar mejor de las experiencias que hemos vivido una vez que ya han pasado, y poder decir "yo antes era así, pero he cambiado" o "ya no soy la persona que era" es muy satisfactorio. Pero yo todavía no me encuentro en ese punto del camino. Y hablaros desde mi corazón, es también una de las mejores terapias que hay y que hacen que me conecte conmigo misma. Cuando pongo en palabras lo que siento, lo materializo de manera más clara, y si además puedo lograr ayudar a alguien que se identifique con este mismo proceso, pues todavía mucho mejor. 

Llegados a este punto, creo que todo el mundo quiere conocerse y amarse tal y como es. Creo que es un proceso más que hemos de vivir en nuestra vida, otro aprendizaje más. Por supuesto, esto debe comenzar en nosotros: 

Verdaderamente, no podemos esperar que la gente nos ame o poder amar nosotros, si no hemos aprendido a querernos y amarnos a nosotros mismos, tal y como somos. 

 Y esto, nos puede costar verlo, si:

  • Constantemente estoy pidiendo disculpas por cómo soy o por algo que he hecho. Nos vemos siempre con la necesidad de dar explicaciones a lo que pensamos. 
  • Te castigas a ti mismo cuando cometes el más mínimo error. 
  • Te sientes mal y abrumado cuando piensas en los defectos que tienes.
  • Te aferras a personas que si suelen ver lo mejor de ti porque en esos momentos te encuentras bien, pero luego te resulta difícil mantener esos sentimientos positivos cuando ya no están contigo. 
  • Si cuando tienes en cuenta tus intereses o necesidades te sorprendes llamándote egoísta. 
  • Repetidamente haces cosas o tomas decisiones que revelan que no te respetas a ti mismo. 
  • No ves tus necesidades como una prioridad. 
  • Cuando hablas de tus sueños, lo haces de una manera que da a entender que no tienes derecho a conseguirlos. 

En estos tiempos que vivimos, siempre estamos pensando en nuevas formas y maneras de ser mejores; es también una demanda más de nuestra sociedad actual que nos obliga a estar permanente formados, actualizados y mejorados. Pero si esto lo movemos hacia nuestra verdadera esencia, podremos descubrir que también tenemos muchas ideas y maneras de encontrarnos a nosotros mismos y de aceptarnos como somos, con nuestras limitaciones y nuestras oportunidades. 

Ámate a ti mismo

"TÚ MISMO, ASÍ COMO CUALQUIER OTRA COSA EN EL UNIVERSO, MERECES TODO TU AMOR Y TU AFECTO"

Buddha

Por mi parte, quiero dejarte algunos de los consejos que me han servido y me siguen siendo muy útiles en mi camino.

  1. Entiende que tú no eres tus errores. Nuestras acciones pasadas forman parte de nosotros, pero no tenemos por qué traerlas a nuestro presente y menos, proyectarlas en nuestro futuro. No necesitamos cargar en nuestras mochilas esos errores de ayer o esas etiquetas que nos pusieron, como si de verdad nos definieran. Lo hecho, hecho está, En el ahora, puedes tomar la decisión consciente de hacer las cosas de manera diferente a como las hiciste en el pasado. Puedes decidir juzgarte en base a tus momentos más débiles o a los más fuertes, es tu elección. Si decides quedarte con los fuertes, te sentirás más orgulloso de esos momentos y será un momento ideal para que puedas sentirte bien con lo que haces, recordandote que si puedes amar lo que eres. 
  2. Acepta que no tienes nada que demostrar a nadie. Es cierto que el ser humano necesita de la validación de los demás como ser social que es y para sentirse conectado con las personas, y, en ocasiones, solemos pensar que cuando nos sentimos solos es porque no hemos demostrado lo bueno que somos o que podemos llegar a ser. Pero la verdad es que no debemos mostrar si somos buenos en algo, ni ocultar aquellas cosas que pensamos que no son favorables. Lo que realmente debemos aprender es a perdonarnos y aceptarnos a nosotros mismos, así como confiar que de esta manera, otras personas también lo harán. Ser auténtico también significa mostrarnos vulnerables, no perfectos en todo, dejar que las personas puedan ver todas nuestras diferentes facetas, confiando en que no nos juzgarán y, si lo hacen, es más un problema de ellos, no tuyo. Párate un momento a pensarlo, ¿no es mejor ser auténtico con los demás y saber quién nos acepta tal y como somos, que tener que fingir y mantener la ilusión de ser algo que no soy en realidad?
  3. Conocer lo negativo también es valioso. ¿Acaso no todo el mundo comete errores?. Pero de esto también podemos sacar algo positivo: poder ayudar a otras personas con nuestras experiencias y tener más empatía. Es precisamente porque nos equivocamos y cometemos errores, que podemos ver esas situaciones en otras personas y empatizar con ellas, poniéndonos en su lugar y entendiendo por qué se comportan de determinada manera. Podemos salir de nosotros mismos y ayudarles en lo que están necesitando. 
  4. Saber lo que de verdad importa. No dejar que un comentario o una apreciación nos marque para el resto de nuestra vida. Esto ocurre mucho en nuestra infancia o nuestra adolescencia, cuando una persona nos dice que no servimos para algo, o que no somos válidos. ¡Qué importante son los mensajes que transmitimos a los demás!. Pero no está todo perdido. Siempre podemos aprender a apreciar a aquellos comentarios que de verdad nos hacen sentir bien y nos ayudan a crecer como personas, y para el resto de comentarios que sólo pueden dañarnos o hacer que vayamos por caminos equivocados, aceptarlos, y no dejar que vayan más allá. Crearnos una personalidad fuerte sabiendo lo que somos, lo que sentimos y lo que necesitamos en cada momento. 
  5. Entender que los sentimientos y acciones positivas tienen un efecto multiplicador en nuestro mundo. Cuando aceptamos que somos dignos de amor y que nuestros sueños pueden cumplirse, el siguiente paso será el de dirigir nuestras acciones a crear lo que deseamos, no lo que pensamos que debemos hacer, sino lo que de verdad sentimos y verdaderamente queremos hacer. Agarrar nuestros miedos y enfrentarlos, saliendo a la calle y entendiendo que el miedo no tiene por qué paralizarnos, si no que puede ayudarnos como catalizador para tomar acción de verdad. Incluso si el primer paso que vas a dar es un pasito pequeño, reconócete el mérito y celébralo como una gran victoria. No te centres en el resultado final, observa todo el proceso y el camino que estás recorriendo, cómo vas cambiando poco a poco, dándote permiso para no ser perfecto, y haciendo cada cosa desde el amor hacia ti, hacia los demás, y hacia nuestro mundo. Reconoce tus debilidades, pero también tus fortalezas, y deja de preocuparte por el pasado que ya no está o el futuro que todavía no ha llegado: Vive y disfruta el presente y haz que suceda.

Y hasta aquí el post de hoy. He querido abrirte un poco de mi experiencia personal de crecimiento y desarrollo, porque hoy en día estoy feliz con lo que soy y con el camino que sigo recorriendo. Tengo claro que para caminarlo con menos obstáculos, llevar mi mochila llena de amor por mi misma y por los demás es el mejor combustible que puedo necesitar. Con mis imperfecciones, mis limitaciones y mis experiencias, que he ido dejando atrás, ¡he podido llenar esta mochila con tantas otras cosas que me estaba perdiendo por el camino!. Sólo espero que esta lectura pueda ayudarte a ver que no estás solo, que todos tenemos nuestras luces y sombras, pero que es parte de nuestro desarrollo personal. 

Me despido deseandote una maravillosa semana, y mucha luz y amor para tu camino. 

Con cariño, 

Carmen Muñoz.