FALAFELS SIN GLUTEN

¡Hola lover!

Hoy te traigo esta receta que tanto éxito tuvo en las redes sociales el otro día. 

falafel sin gluten vegano

Los falafels, son una especie de croquetas que se hacen de garbanzos. Son muy típicas de países mediterráneos y orientales, y es un plato que gusta a todo el mundo. Una excelente forma de dar a comer legumbres a los más pequeños de la casa (y algunas veces, a los no "tan pequeños" pero que se resisten a comerlas...).

Es una receta sencilla, pero tienes que ser previsora ya que necesitarás dejar en remojo los garbanzos durante al menos unas 8 horas. Yo suelo dejarlos toda la noche y parte de la mañana, así quedan más jugosos después.

La forma tradicional de prepararlos es friéndolos, pero si te apetece una versión más saludable, prepara una bandeja de horno con papel de hornear, pincela los falafels con un poco de aceite de oliva virgen extra y hornea a 180º durante unos 10 - 15 minutos por cada lado, hasta que se doren.

¡Aquí te dejo con la receta! No olvides compartirla y si te animas a prepararla, ¡enséñame cómo te queda por las redes sociales! Me hace súper feliz ver vuestras fotos y compartirlas con el resto de lovers de esta maravillosa comunidad que hemos creado. 

Ingredientes: 

  • 250 gr de garbanzos secos (puestos en remojo mínimo unas 8 horas)
  • 1 o 2 dientes de ajo
  • 75 gr de cebolleta 
  • 3 ramitas de hojas de perejil fresco 
  • 3 ramitas de hojas de cilantro frescas 
  • 1/2 cucharadita de levadura química en polvo 
  • 1/2 cucharadita de curry en polvo 
  • 1/2 cucharadita de comino en polvo 
  • 1 cucharadita de sal marina
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Harina sin gluten (arroz, avena...) o pan rallado sin gluten 

Elaboración:

Falafel sin gluten
  1. Poner los garbanzos en remojo con bastante agua filtrada, al menos durante 8 horas. Cuanto más tiempo estén más hidratados estarán y quedarán más jugosos los falafels
  2. Pica la cebolleta, el ajo, el perejil y el cilantro, lo más picado que puedas en el procesador de alimentos o batidora. 
  3. Incorpora al procesador de alimentos los garbanzos escurridos, el curry, el comino, la levadura química y la sal. Tritura hasta conseguir una masa densa pero sin importar que quede algún grumo.
  4. Colócala en un bol, tápala con film y deja reposar unos 30 minutos en el frigorífico. 
  5. Si la masa está un poco blanda, añade un par de cucharadas de harina y mezcla bien. 
  6. Forma bolitas con la masa y ves dándoles forma de medallón. Si quieres, pásalas por harina o pan rallado. 
  7. Pon a calentar el aceite en una sartén y fríe los falafels hasta que se doren. También puedes hacerlos en el horno, pincelándolos con aceite de oliva y horneando sobre papel de hornear, a 180 grados durante unos 10 - 15 minutos por un lado, y otros 10 por otro, hasta q se vean dorados. Al horno quedarán un poco más secos pero igualmente de deliciosos. 

Cómo utilizar la alimentación para mejorar la salud femenina + Receta Hamburguesa para la mujer

De sobra es conocido que, en temas de alimentación, los hombres y las mujeres tenemos necesidades diferentes, tanto en nutrientes como en la cantidad de alimentos que consumimos. Generalmente, la alimentación de la mujer es más liviana, y con más requerimientos nutricionales que la de los hombres, con menos necesidades de proteína animal, pero más necesidades de sabor dulce natural en los alimentos (cocciones largas, verduras de raíz como la zanahoria o la remolacha, la calabaza, el boniato...) y sin olvidar la importancia de la frescura de las hojas verdes. Éstas últimas nos ayudan además a eliminar toxinas, ayudando al hígado en su función de depuración y limpieza del organismo, por lo que es fundamental que nunca falten en nuestro día a día.

Si nos notamos más hinchadas o con sobrepeso, con muchos antojos, falta de energía y cansancio, y a eso sumamos un síndrome premenstrual muy fuerte, con desajustes hormonales y emocionales, problemas de dismenorreas o amenorreas, puede ser que estemos necesitando incluir ciertos cambios en nuestra alimentación que puedan ir ayudando a nuestro cuerpo a sentirse mejor y estar bien nutrido. Para esto, podremos empezar a seguir los siguientes pasos:

  1. Disminuye todo lo que puedas, el consumo de productos que puedan estar afectando a la salud de tus hormonas, como son las carnes y embutidos, (si la consumes que sea ecológica o de la mayor calidad posible y no más de cuatro veces por semana), pescado en latas de conserva, los lácteos y derivados, el exceso de grasas, sal y alimentos salados como los snacks o las patatas fritas, y también el consumo de azúcar o edulcorantes artificiales, y todos los refinados (harinas blancas, arroz blanco...).

  2. Incluye gran variedad de cereales integrales, como el arroz integral, el maíz, el mijo, el amaranto, la quinoa, o el trigo sarraceno; y si no tienes problemas con el gluten, también la espelta, la cebada, la avena o el trigo integral. Piensa que son una de las fuentes principales de energía para nuestro organismo, y que además continenen muchísimos nutrientes y fibra. Puedes consumirlos en el desayuno, en forma de cremas de cereales tanto frías como calientes, acompañadas de frutos secos, frutas deshidratadas, melaza, dátiles... Puedes ver muchas ideas en el blog, en mi cuenta de Instagram o de Facebook, donde publico ideas todas las semanas. Pero también, como plato principal en la comida, una paella de verduras, pastel de mijo, croquetas de quinoa...

  3. Las legumbres, son una de las fuentes principales de proteínas para el organismo, por lo que si además sigues una dieta vegetariana, vegana, o estás limitando el consumo de carnes y pescado, formarán una parte muy importante también en tu dieta. Para la mujer, son ideales las alubias azukis, que fortalecen nuestro riñón dónde según la Medicina Oriental residen nuestra energía vital, y también las lentejas y la soja negra. Con ésta última, os dejo más abajo una receta super rica que espero que probéis.

  4. Las algas, que contienen gran cantidad de minerales esenciales (hierro, calcio, fósforo, yodo...). Aunque no serán todas recomendables en caso de padecer hipotiroidismo. El alga arame y la hijiki, son especialmente recomendades para la mujer.

  5. Verduras y hortalizas: inclúyelas en todas las comidas, las verduras de raíz en estofados largos, que saquen todo su dulzor, y nos ayuden a nutrir los órganos de nuestro vientre. Las hortalizas en salteados, picadas en ensaladas, acompañando a cerelaes y legumbres, como snacks...

  6. Hojas verdes: son otros de los alimentos imprescindibles para la mujer, y su consumo debe incluirse en todas las comidas. En ensaladas, batidos o zumos verdes, escaldadas, nos ayudan a relajar el higado, a desintoxicarnos y depurar. Puedes concontrar muchas ideas de cómo introducirlas en tu día a día en el blog.

  7. Frutas de temporada, repletas de vitaminas, enzimas y nutrientes. Para digerirlas de manera adecuada, es mejor consumirlas solas, con el estómago vacío, ya que su digestión es más rápida y sencilla, por lo que evitaremos malas digestiones, hinchazón, gases o problemas digestivos. Para la salud femenina son ideales los arándanos, frambuesas, bayas... Pero intenta conseguirlos ecológicos siempre que puedas. 

  8. Frutos secos y semillas, aguacate, aceites vegetales de primera presión en frío, como el de oliva, linaza, coco o sésamo, pero en pequeñas cantidades. Recuerda que las grasas son fundamentales también para nuestro cuerpo.

Todo esto, podría resumirse fácilmente en llevar una dieta lo menos artificial posible, donde la base de nuestra alimentación sean los alimentos en su forma más natural, sin tratamientos, sin envasados y sin aditivos, como las frutas, verduras, semillas y frutos secos, legumbres y algas.

Pero además de todo lo citado, no debemos olvidar la importancia de lo que sentimos, pensamos y vivimos cada día, puesto que también influye mucho en nuestra salud y puede estar afectando a nuestras menstruaciones o ciclos hormonales. Para nutrirnos adecuadamente, es tan importante lo que comemos, que las acciones, pensamientos y emociones que gestionamos a lo largo del día. Es decir, si comemos muy saludable, pero no prestamos atención a los aspectos que nos nutren emocionalmente como: las relaciones con nuestra pareja, familia, amigos o compañeros de trabajo; o la practica de ejercicio; el autocuidado de nuestro cuerpo; la práctica espiritual o meditación que nos ayude a trabajar nuestro yo interior; y tener un trabajo y modo de vida alineado con nuestros valores y creencias, y orientado a poder desarrollar nuestros talentos naturales, no podremos conseguir un estado de bienestar o felicidad pleno ni construir la vida que deseamos.

Y llegados a este punto, si lo que de verdad te interesa, es conocer una dieta para la fertilidad que sea natural y saludable, no te puedes perder los posts que ha escrito una persona increíble, que gracias a su constancia y empeño por mejorar su salud, ha conseguido grandes cambios en su salud y su vida. Puedes leer aquí los artículos de “Mi dieta para la fertilidad I” y “Mi dieta para la fertilidad II” del blog Úteros de Guerrilla, dónde además encontraréis información muy útil, interesante y sanadora sobre la salud femenina. Si navegas por su página te enganchará, ya verás!

Yo os dejo que en esta receta que ideé para uno de sus posts, utilizando la soja negra como base. Espero que os guste y os animéis a probarla, a compartirla, y a comentarme que os parece. 

HAMBURGUESAS DE SOJA NEGRA

Ingredientes (para unas 9 hamburguesas):

  • 400 gr de soja negra, remojada en agua y un trocito de alga kombu durante toda la noche.

  • Un pimiento rojo.

  • Una zanahoria grande.

  • Una cebolla.

  • Ajo .

  • Perejil fresco.

  • Orégano.

  • Pimentón dulce.

  • Sal y pimienta.

Preparación: (Remojo de la soja la noche anterior + cocción 30" + elaboración de hamburguesas 15"). 

1. Escurrimos la soja negra, tiramos el agua de remojo, y ponemos en una olla a cocer junto al alga kombu y un poco de sal marina. El tiempo de cocción dependerá de si utilizas olla normal (alrededor de una hora y media) o la olla exprés (unos 30 minutos). Queremos que quede bien cocinada para que puedan triturarse bien después. Una vez cocinadas, escurrir bien para que queden sin caldo y reservar.

2. Por otro lado, picar finamente las verduras que queráis poner. Yo suelo poner cebolla, zanahoria y un poco pimiento rojo, muy picado, pero podeís probar también con calabacín, setas, champiñones...

3. Ponemos una pizca de aceite en una sartén y ponemos la cebolla a pochar. Añadimos también el ajo picado. Cuando empiecen a dorarse añadimos el resto de verduras y cocinamos un poco más. Dejamos enfriar.

4. Una vez enfriada la soja, la vamos triturando con una batidora de mano o un tenedor, hasta que consigamos una pasta. A mi no me importa si quedan algunos trozos, por eso lo hago a mano, pero eso ya a vuestro gusto. Mezclamos la soja con la verdura pochada, y añadimos perejil fresco picado, un poco de orégano, una cucharada de pimentón dulce, una pizca de nuez moscada, sal y pimienta. Ésta es la mezcla que suelo usar, pero podéis probar a darle otros sabores, añadiendo curry por ejemplo, o comino, o cualquier otra mezcla de especias que os guste. Es importante que la masa quede bien ligada y espesa para que podamos darle forma. Si ves que tiene mucho líquido tendrás que añadir algún alimento que lo absorba, como copos de avena o algún tipo de harina. Pero yo prefiero no añadir nada para favorecer la digestión de la legumbre, por eso es importante escurrir muy bien la soja una vez cocinada.

5. Y ahora es momento de poner las manos en la masa. Vamos haciendo bolas con las manos y dándole formas a las hamburguesas. El grosor podéis hacerlo como queráis, a nosotros nos gustan más gorditas, como veís en las fotos.

6. Y para acabar, podéis hornearlas, sobre papel vegetal, a unos 180º y durante aproximadamente unos 10 minutos por cada lado. O también, podéis hacerlas en una sartén que no se pegue con una pizca de aceite hasta que se doren.

Espero que os gusten! Y si es así, la compartáis para que más gente pueda disfrutarlas. 

Pakoras veganas de trigo sarraceno (sin gluten, sin huevo, sin lácteos)

Hola a todos y todas!!

Ya es viernes, y hoy quiero dejaros una receta muy sencilla con la que podéis sorprender a familia o amigos este fin de semana. Las pakoras, son una especie de tortitas o buñuelos hindúes, que normalmente se hacen con verduras de todo tipo. Es más, para esta receta, podréis utilizar cualquier verdura que tengáis por casa, por lo que no hace falta que tengas que comprar los ingredientes aposta para poder hacerla. Como os decía, además de verduras, la masa se hace con harina de garbanzo. Hasta aquí la pakora tradicional, pero resulta que tenía un estupendo guiso de lentejas para comer y me faltaba el acompañamiento de cereal para hacer mi plato completo, equilibrado, nutritivo y saludable.

Por eso, y porque hace un frío que pela, aproveché que tenía harina de sarraceno para sacar esta receta. Por si no lo sabéis, el trigo sarraceno es un cereal de invierno muy apropiado para tiempo tan frío como el de estos días, ya que calienta internamente más que otros cereales. También podéis utilizar el trigo sarraceno en grano, dejándolo en remojo unas horas antes en el doble de su volumen de agua, al día siguiente lo escurrís bien, añadís agua nueva y trituráis.

En cuanto a las especias, podéis utilizar éstas, otras que os gusten más como curry, nuez moscada... o no utilizar ninguna directamente, aunque yo entonces os recomendaría poner un poco más de sal.

Y ahora si, vamos con la receta!

Ingredientes (para unas 10 pakoras)

  • 1/2 taza de Harina de trigo sarraceno.
  • Sal marina.
  • 1/2 cucharada de café de cúrcuma.
  • 1 cucharada de café de comino.
  • Un poco de pimienta negra molida.
  • Una pizca de bicarbonato.
  • Agua mineral, la que admita.
  • Verduras diversas, cortadas en trocitos pequeños y finos. En mi caso, zanahoria cortada en kimpira, puerro muy picado, y perejil.
  • Aceite de oliva virgen extra de primera prensión en frío.

Elaboración (15 minutos; opción horno 25 minutos)

1. Picamos y troceamos bien la verdura que vayamos a utilizar.

2. Preparamos la masa de pakoras, mezclando bien la harina con las especias, la sal y el bicarbonato. Vamos añadiendo el agua poco a poco hasta conseguir una masa que no sea muy líquida, pero tampoco demasiado espesa. Veréis que no es necesaria demasiada agua. Dejamos reposar unos minutos.

3. Mientras tanto, ponemos a calentar una sartén con el aceite de oliva. Mezclamos las verduras bien dentro de la masa. Cuando el aceite haya alcanzado su punto de calor, que podemos saber tirando una gotita de la masa y viendo que sube rápidamente hacia arriba, vamos cogiendo con una cuchara sopera parte de la mezcla y dejándola caer en la sartén. Al principio no tocarlas ya que se os quedarán pegadas, pero al minuto aproximadamente, se despegarán y las tendréis listas para dar la vuelta y acabar de dorarlas. Dejarlas escurrir sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Hacer este proceso hasta que no quede masa.

Otra opción, para quién no quiere o no puede comer fritos, es hacerlas al horno. Para esto, sólo tendréis que engrasar una fuente o utilizar un papel vegetal de horno para que no se os peguen. Hornearlas a 170º durante aproximadamente 10 o 15 minutos, o hasta que veáis que se están dorando.

Y ahora, a disfrutarlas!! Espero vuestras fotos si os animáis a hacerlas!! Podéis etiquetarme en ellas en instagram (@lovinglavidasana) o colgarlas en la página de Facebook.

 

Cómo hacer Hamburguesas Veganas (de lentejas) en 5 minutos.

Hola a todos y todas!

Como lo prometido es deuda, hoy os traigo la receta que os compartí desde mi página de Instagram, y que parece que tuvo bastante éxito.

Aunque ya tengo otra receta parecida en el blog, esa concretamente estaba hecha con lentejas rojas y preparada con la finalidad de convertirse exclusivamente en hamburguesas (podéis ver la receta aquí).

Así que, lo que hoy os propongo es que podamos aprovechar esas sobras que nos pueden quedar después de preparar un delicioso guiso de lentejas. Vamos, que se puede hacer con cualquier receta que hayáis preparado de lentejas o alubias (incluidas las azukis que tanto me gustan... ).

Así que aquí os dejo la receta base, pero os invito a que compartáis esas deliciosas "sobras" con las que habéis preparado vuestras ricas hamburguesas!

Ingredientes (dependiendo de las sobras habrá para más personas o menos):

  • "Sobras" de un guiso de lentejas o alubias: las de ésta receta en concreto, fueron unas lentejas preparadas conzanahoria, chirivía, puerro, apio, una hoja de laurel, un diente de ajo entero, alga kombu, comino, anís en grano y una pizca de clavo molido, y sal marina sin refinar. Todo eso cocinado a fuego lento durante unos 40 minutos, sin aceite ni sofrito inicial.  
  • Harina de arroz.
  • Perejil fresco.
  • Un poco de aceite de oliva eco de primera prensión en frío.

Elaboración:

1. Primero de todo, con las lentejas que nos sobren, tendremos que escurrirlas bien para que queden con el menor líquido posible de la cocción. Yo suelo hacerlo y dejarlas mientras me siento a comer mi estupendo guiso... :)  Luego las conservo en un tarro o recipiente de cristal hasta que las preparo para el día siguiente.

2. En un bol, ponemos las lentejas bien escurridas, y vamos añadiendo harina de arroz poco a poco, a la vez que vamos mezclando, hasta conseguir una masa que vaya quedando más compacta y fácil de manejar sin que se pegue (no os puedo decir cantidad de harina ya que dependerá de la cantidad de lentejas que tengáis, pero podéis fijaron en la textura que aparece en la foto).

3. Una vez conseguida la textura deseada, añadimos el perejil picado, integramos bien en la masa, y la dejamos reposar unos minutos para que compacte. Mientras tanto podéis preparar la verdura que acompañará este plato.

4. Por último, cogemos nuestra masa y damos formas a las hamburguesas, primero haciendo una bola y aplastándola después, dándole el tamaño que queráis. Para esta parte, os digo un truco por si veis que la masa no os ha quedado muy compacta (por falta de harina o cereal que ayude a secar la mezcla): las ponéis sobre papel vegetal y horneáis durante unos 10 o 15 minutos, hasta que empiecen a agrietarse un poco. Así, se quedarán compactas. Ésta es una forma en la que las podéis comer también directamente, aliñadas con un poco de aceite de oliva en crudo al servirlas.

La forma de esta receta está hecha en sartén, con unas gotas de aceite para que no se peguen.

También, otra forma, aunque menos recomendable para personas que estén en proceso de limpieza y tengan limitadas las grasas, sería empanarlas en un pan rallado eco que tengáis y freírlas a fuego suave. Quedan crujientes y deliciosas también.

Y nada más! Os invito a que probéis... y me contéis después!

Feliz viernes!!