Yoga y ayurveda, dos caras de una misma moneda

yoga y ayurveda

El yoga y el ayurveda están estrechamente relacionados. Ambas palabras provienen del sánscrito y se llevan practicando desde hace miles de años. Se complementan una a la otra, enfocándose en encontrar el bienestar físico, mental y espiritual.

Hoy en día, son muchas las personas que practican y utilizan el yoga para estirar sus músculos y practicar algo de ejercicio. Pero en realidad, estas posturas o asanas que se practican en yoga, van más allá. No son sólo ejercicios físicos, sino que también trabajamos nuestra mente, aportando claridad y tranquilidad. Y al tener esa claridad y paz mental podemos ser más conscientes de nuestra naturaleza y trabajar nuestra espiritualidad. De esta forma, las asanas de yoga serían uno de los caminos que hemos de recorrer para alcanzar el bienestar, y junto con una alimentación y estilo de vida adecuados, van a sentar las bases para alcanzar ese equilibrio.

Por su parte, el Ayurveda es una de las medicinas más antiguas que se conocen. Significa “el conocimiento de la vida” y trata sobre esto. Está muy relacionada con la alimentación porque entiende que el alimento es nuestra principal medicina o la mejor forma de prevenir y tratar las enfermedades, junto a otras técnicas (como masajes, meditación...). Los alimentos, nos proporcionan energía y nutrientes, pero hemos de entender que no todos estos tipos de energías o de nutrición son adecuados para todo el mundo. “Lo que para una persona es alimento, para otra puede ser un veneno”.

Por esto, el Ayurveda considera a cada persona como un ser único, con unas necesidades individuales tanto a nivel físico, como emocional, espiritual... y también dependiendo de sus gustos, aficiones, historial, lugar de residencia... Es un todo global y único que hemos de tener en cuenta. Para encontrar el equilibrio tenemos que observar al individuo en concreto, y huir de dietas uniformes para todo el mundo.

yoga y ayurveda

Podemos decir entonces que el yoga es el lado espiritual del Ayurveda, y el Ayurveda, el lado curativo del Yoga. Ambas disciplinas se van a combinar para conducirnos hacia un estado de armonía, equilibrio y salud.

Y para alcanzar este equilibrio, tendremos que entender que estará totalmente unido a los alimentos que tomemos y que nos nutren, no sólo de manera física (como la comida) sino también de manera espiritual, energética y emocional (meditación, relajación, yoga, ejercicio físico, relaciones, carrera profesional...). En definitiva, tener una visión holística de la persona y entender que si sólo tratamos un síntoma y nos centramos en esa parte nada más, no estamos llegando a la verdadera raíz del problema.

Si decidimos comenzar a recorrer este camino tenemos que saber que es un proceso de cambio, que a cada persona le lleva un tiempo determinado ya que es muy personal y nos permiten trabajar a un nivel de nuestra consciencia única e individual. A medida que las practicamos, vamos creciendo y evolucionando como personas.

ENTENDER LA NATURALEZA DE NUESTRO CUERPO

Ayurveda nos ayudará a entender y conocer mejor la naturaleza de nuestro cuerpo, sus necesidades únicas, sin compararnos con las de los demás. Conectaremos con qué tipo de alimentos nos sientan mejor, y que estilo de vida es el más apropiado para cada uno de nosotros.

Si además, entendemos que la alimentación que llevamos también afecta a nuestra mente y a nuestra percepción de lo que nos rodea, entenderemos que una alimentación adecuada nos acerca más a los caminos del yoga, teniendo un cuerpo sano en una mente saludable y equilibrada “Mens sana in corpore sano”, te suena, ¿verdad?.

Según el Ayurveda, nuestro cuerpo se sostiene sobre tres elementos (Dosha): Vata, Pitta y Kapha. Si nos encontramos en un estado de equilibrio, estos elementos funcionan como los ladrillos de una casa, manteniendo nuestra estructura. Si ocurre algún desequilibrio en alguno de ellos, nuestro cuerpo se verá dañado. Cuando esto ocurre, en Ayurveda encontramos dos maneras de sanar el cuerpo: a través de hierbas medicinales y a través de la alimentación.

¿Quieres conocer que tipo dosha eres? Descarga este test que puede orientarte a que conozcas cuál es tu dosha dominante.

Si quieres tener un organismo equilibrado, en base al tipo Dosha que eres, tienes que prestar atención al tipo de alimentos que comes, cuándo lo haces, y también tus rutinas y tu estilo de vida.

Pero de manera general, puedes seguir algunas rutinas básicas que te ayuden.

yoga y ayurveda
  • Acuéstate temprano, y madruga un poco más. Al irte a dormir pronto, ayudas a que tu cuerpo cumpla con sus funciones de restauración y desintoxicación de forma natural. Además, así puedes asegurarte dormir entre 7 y 8 horas, para levantarte descansada y con más energía por la mañana. Si madrugas, puedes aprovechar ese momento de calma para meditar un poco, hacer algunos estiramientos o alguna de las asanas de yoga que te propone María en este reto. Verás como empiezas el día de una manera totalmente distinta.

  • Al levantarte, cepilla tu lengua o haz enjuagues con aceite de coco, para eliminar lo que en ayurveda se denomina “ama”, que son las toxinas que nuestro cuerpo elimina de forma natural mientras dormimos. Así evitarás volver a introducirlas en tu cuerpo cuando bebas o tomes algo de desayuno. Si quieres saber cómo hacerla pincha en el siguiente enlace 

  • Después de esta rutina, bebe un vaso de agua tibia con el zumo de medio limón o con una cucharada de vinagre de manzana. Procura que el agua no esté muy caliente o destruirás la vitamina C del limón. Esto es ideal para ayudar a nuestro hígado, para mover grasa estancada y si sufres de estreñimiento. Puedes tomarlo con una pajita para que el ácido no dañe el esmalte dental.

  • Siéntate unos minutos a meditar o simplemente en silencio, tomando consciencia de tu respiración y de las sensaciones de tu cuerpo. Si nunca has meditado o no sabes cómo hacerlo, puedes leer este post que escribí sobre la meditación mindfulness y que te ayudará a iniciarte en la práctica

Además, te ofrezco algunos consejos que puedes aplicar también.

  • Sigue una alimentación básicamente vegetariana, donde abunden los alimentos como frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas, grasas de calidad...

  • Limita el consumo de carne y evita los procesados, como embutidos y platos preparados. Son mucho más los daños que producen en nuestro organismo que los valores nutricionales que poseen.

  • No comas nada después de las 21.00 horas, ni antes del amanecer, en la medida de lo posible.

  • Bebe agua o infusiones. Mantenerte hidratada será fundamental también para tu organismo. Hazlo entre comidas, o media hora antes de comer, procurando no hacerlo mientras comes ya que diluye los ácidos gástricos y nos costará más digerir el alimento. Ayurveda nos indica que si ingerimos mucho líquido al comer, apaga nuestro fuego digestivo, que es lo que nos hace digerir adecuadamente los alimentos y sus nutrientes. Si quieres ideas de infusiones y bebidas ayurvedas para tu tipo de dosha, házmelo saber en comentarios. 

  • Practica ejercicio, ya sea yoga, pilates o salir a caminar (mejor si puedes hacerlo en la naturaleza). Tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán enormemente.

  • Se disciplinada, pero flexible. Está bien que nos interesemos por nuestro cuidado, pero sin llegar a obsesionarnos. Siempre puedes encontrar opciones saludables cuando sales de casa, y no pasa nada por permitirte algún capricho. Lo importante es que adoptes esos cambios como algo que quieres en tu vida, o no como una dieta pasajera o una limitación. Piensa por qué quieres cambiar, y ten en mente ese objetivo para que se convierta en parte de tu vida, de tu estilo de vida, y no en algo impuesto que estás deseando finalizar.

Si quieres profundizar más en tu tipo ayurvédico, así como realizar cambios en tu alimentación y estilo de vida para gozar de mayor salud y bienestar, estaré encantada de guiarte y orientarte a través de mi trabajo.

Además, estoy preparando otro post dónde podrás tener más información sobre cómo alimentarte según tu dosha dominante. 

Namasté

 

Proteínas vegetales completas y altamente disponibles

  • ¿Te gustaría conocer más a fondo que son las proteínas y su función en nuestro cuerpo?
  • ¿Quieres saber cuáles son las que más te benefician a ti?
  • ¿Estás llevando una alimentación vegetariana o vegana y te preocupa el aporte diario de proteína en tu alimentación?

Si has respondido que si a alguna de estas preguntas, quédate por aquí porque este post te va a interesar, ¡y mucho!

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Comencemos con una breve introducción.

¿QUÉ SON LAS PROTEÍNAS?

Las proteínas pertenecen al grupo de alimentos de los macronutrientes, que como su propio nombre indica, son alimentos que debemos tomar en mayores cantidades en nuestra alimentación. Otros macronutrientes son los carbohidratos y las grasas, pero de éstos ya hablaremos en otros posts. Por otro lado, nos encontramos con el grupo de los micronutrientes, que estará formado por las vitaminas y minerales, y que se necesitan en pequeñas cantidades por nuestro organismo. La finalidad de todos es común: conseguir que nuestro organismo pueda realizar todas sus funciones de una manera óptima

Vamos con las proteínas. Son básicamente cadenas de aminoácidos que nuestro cuerpo necesita para realizar funciones como la construcción y reparación de los tejidos, o la regulación de varias funciones de nuestro organismo, entre otras. Estos aminoácidos son como los eslabones de las cadenas que forman las proteínas, y encontramos diferentes combinaciones. Así, hay un total de 20 aminoácidos que, mediante su unión, dan lugar a otras proteínas en nuestro organismo. Por eso, son la parte esencial de las proteínas y nosotros debemos de proveer a nuestro organismo de ellas.

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Dentro de estos 20 tipos de aminoácidos, podemos diferenciar entre: los aminoácidos sintetizados en el cuerpo, es decir, nuestro cuerpo es capaz de producirlos; y los aminoácidos que no podemos producir y que, por tanto, debemos conseguir a través de los alimentos. Éstos últimos, son los llamados AMINOÁCIDOS ESENCIALES, y son un total de 8. Pero no se encuentran en todas las proteínas. 

Por esto, vamos a ver qué ocurre con algunas proteínas y su disponibilidad. en nuestro organismo.

¿QUÉ OCURRE CON LAS PROTEÍNAS VEGETALES?

Dentro de las proteínas animales, nos encontramos con que esos 8 aminoácidos que hemos dicho que eran esenciales, están disponibles y en las cantidades adecuadas. Por eso, es muy fácil conseguir este aporte cuando consumimos proteínas de origen animal (carne, huevos, lácteos, pescado...). Hoy en día, existe mucha controversia sobre si el consumo de carne roja puede aumentar el riesgo de cáncer y enfermedades cardiovasculares.  Sin embargo, el problema no parece estar en las proteínas, sino en la composición de la grasa que tiene este tipo de proteína.

Al igual que ocurre en el caso de las grasas, el tipo y la calidad de la proteína que elegimos es fundamental. Si decidimos alimentarnos de proteínas animales procedentes de la ganadería ecológica, animales de pasto, pescado salvaje, huevos ecológicos de gallinas en libertad, estaremos obteniendo proteínas de calidad sin los inconvenientes de los alimentos procesados a base de carnes (como los embutidos) o los procesados de pescado (como el surimi o bocas de mar), además de evitando consumir una grasa de peor calidad y que si puede ser perjudicial para nuestra salud.

Por otro lado, si decidimos consumir proteínas vegetales, puede ser una excelente opción si sabemos como consumirlas adecuadamente. Y esto es porque, aunque hay muchas opciones de proteínas vegetales que si tienen todos los aminoácidos esenciales, no todos están disponibles para nuestro cuerpo, es decir, nuestro cuerpo no los puede absorber. No tener este conocimiento puede llevar a muchas personas a pensar que están consumiendo las proteínas adecuadas y necesarias para su organismo, cuando no es así. Debido a las posibles dificultades para absorber la cantidad total de proteína de las fuentes vegetales, es importante prestar atención a llevar una alimentación equilibrada, variada y con abundantes fuentes proteicas de alta calidad

Entonces, ¿cómo puedes obtener el máximo beneficio de tus proteínas vegetales? 

Hay muchas proteínas vegetales diferentes, que varían tanto en la composición de aminoácidos como en la biodisponibilidad para nuestro organismo (que es la cantidad de proteína que realmente se puede digerir y procesar en nuestro cuerpo). Las mejores fuentes de proteínas vegetales, que son completas y altamente biodisponibles son: 

Proteínas vegetales completas y salud hormonal

También, es importante tener en cuenta otros dos factores:

  1. Hay otras proteínas vegetales que aunque no son completas, si pueden proporcionar una nutrición adecuada cuando se combinan con otras, como son: el arroz integral, las alubias, los garbanzos, los guisantes y el tahini. Si hacemos caso a la sabiduría ancestral y de nuestras abuelas, veremos que muchas comidas tradicionales ya juegan con estas combinaciones, como por ejemplo en un guiso de lentejas con arroz y verduras, el popular Humms que se hace a base de garbanzos y tahini. 
  2. No será necesario comer proteínas vegetales completas en cada una de las comidas del día para favorecer la absorción, siempre y cuando obtengamos todos los aminoácidos en el transcurso del día. 

¿QUÉ RELACIÓN HAY ENTRE LAS PROTEÍNAS Y MIS HORMONAS?

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Las proteínas son un componente estructural esencial en nuestras hormonas, lo que quiere decir que debes consumir suficientes proteínas para producir suficientes hormonas. Muchas de las hormonas que actúan como mensajeras en nuestro cuerpo, nos encontramos con que son proteínas. Un ejemplo, si aumenta nuestro nivel de glucosa en sangre, el páncreas genera insulina que estimula las proteínas de transporte de los músculos y del tejido adiposo para que puedan llevar la glucosa a las células más rápido de lo normal.  

Otras hormonas de naturaleza proteica son el glucagón (que regula los niveles de azúcar en sangre), o las hormonas segregadas por la hipófisis (la hormona del crecimiento o la calcitonina, que regula el metabolismo del calcio).

Una alimentación baja en proteína (menos del 15% del total de la ingesta calórica o unos 50 gr al día) disminuye los niveles de prolactina, de la hormona de crecimiento, estrógenos, hormonas tiroideas e insulina, y estimula una respuesta de estrés que impulsa a que almacenemos grasa en nuestro hígado y en diversas partes del cuerpo. 

Por otro lado, un consumo excesivo de proteína puede provocar daños en nuestros riñones, al igual que aumentar la grasa corporal. 

Será fundamental equilibrar el consumo de proteínas basándonos en las necesidades específicas e individuales de cada persona (por ejemplo, los niños y deportistas necesitan más cantidad de proteína).

Por esto, para poder producir suficientes hormonas en nuestro organismo, debemos asegurarnos de consumir suficiente proteína. Pero atención, también de que se encuentre disponible para que nuestro organismo la pueda utilizar. Por ejemplo, en casos de amenorreas (ausencia de menstruación) será muy importante aumentar el consumo de proteínas y asegurarnos de que sean disponibles para nuestro organismo. 

 

Por último, cabe señalar que también hay otros beneficios en las proteínas vegetales como son la cantidad de Fitoquímicos que nos ofrecen, pero también, una desventaja, referida a los antinutrientes que podemos encontrar en ellos y que también afectan la salud hormonal. Pero esto, te lo cuento muy pronto en otro post. 

 

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