Quinoa con brócoli y pasas

Hola gente!
La receta que os traigo hoy es una de mis básicas en el día a día por varias razones.

La primera de ellas es que la quinoa es considerada un  verdadero súper alimento por su gran aporte nutricional, ya que contiene todos los aminoácidos esenciales, un buen aporte de vitaminas (sobre todo del grupo B y C) y minerales, fibra y grasas saludables. Y además, es un pseudocereal que no contiene gluten, por lo que puede ser consumida sin ningún problema por celiacos e intolerantes al gluten. Si queréis mas información nutricional, podéis ir a este enlace


La segunda razón, es lo fácil que es cocinarla y que prácticamente acompaña bien con cualquier tipo de verduras (cocinadas, crudas, crucíferas, verduras dulces...), además de poder consumirse de múltiples formas: caliente, fría en ensalada, sofrita, en hamburguesas o tipo croquetas, guisada, en porridge o crema para desayunar... ¡Imaginación al poder! 


Y la última de ellas, ¡que está deliciosa! Así que si todavía no la has probado, creo que te he dado buenas razones para hacerlo ya, ¿no?. 



De momento aquí te dejo una receta sencilla y muy sabrosa, pero también puedes probar con esta entrada del blog en la que te enseño dos maneras de comer quinoa con una sola receta. Espero que te guste y te animes a experimentar con este regalo de la naturaleza. 





Ingredientes (para 4 raciones)
  • 320 gr de quinoa (puede ser blanca, roja o mezcla).
  • El doble de volumen de quinoa en agua de calidad para la cocción.
  • Sal marina sin refinar,
  • Aceite de oliva virgen extra primera prensión en frío.
  • Una cebolla grande.
  • Dos dientes de ajo o si no te sienta bien dos cucharadas soperas de ajo en polvo.
  • Pasas, al gusto.
  • Piñones o pipas de girasol tostadas.
  • Un brócoli mediano.

Elaboración: 10' de preparado, 15' minutos de cocción. 

1. Calentamos el aceite en una olla o sartén. Mientras cortamos la cebolla en medias lunas y picamos el ajo, si vamos a utilizarlo.

2. Cuando el aceite esté caliente, pero con cuidado de que no se queme demasiado, añadimos las cebollas y el ajo, una pizca de sal marina, y vamos pochando poco a poco, para que la cebolla vaya soltando su jugo y saque todo su dulzor.

3. Mientras, lavamos la quinoa, escurrimos y reservamos.

4. Añadimos a la sartén un par de puñados de pasas (a mi me gusta que lleve bastante), las pipas o piñones, removemos para mezclar bien, y seguidamente añadimos la quinoa ya escurrida. Volvemos a mezclar bien y añadimos el agua para la cocción, junto a otra pizca de sal marina. Lo llevamos a ebullición, tapamos y dejamos cocer durante 10 minutos.

5. Mientras tanto, lavamos y picamos el brócoli en trozos no muy grandes.

6. Al pasar los 10 minutos, destapamos la sartén, añadimos el brócoli por encima, y volvemos a tapar, dejándolo cocer unos 5 minutos más o hasta que veamos que se ha absorbido todo el agua. De esta forma, el brócoli se va cociendo al vapor, y conserva estupendamente todas sus propiedades, y la quinoa mientras tanto se acaba de cocer.

7. Una vez acabe el tiempo de cocción, mezclamos bien el brócoli con la quinoa y servimos.

8. Y a comer calentito que ahora apetece mucho más.

Si os gusta la receta, no olvidéis darle un me gusta en la página de Facebook o Instagram, y  a compartir con más gente. Y si hacéis una foto estaré encantada de que me etiquetéis como @carmen_chimpunkan

Muchas gracias por leerme, por estar ahí y por querer alimentarte con más consciencia.

Trufas raw de cacao o arañas dulces para Halloween. Sin gluten y sin azúcares.

Esta noche, noche de Halloween, de brujillas y fantasmas, o víspera del día de difuntos, celebres lo que celebres, es una fecha especial. Y claro, los dulces, en ocasiones especiales, ¡siempre hacen acto de presencia! Pero ya sabéis que esto para mí no es renunciar a comer saludable, por eso os escribo este post. Para dejaros con una receta rápida, saludable, sin gluten, sin lácteos, sin azúcares refinados o procesados, vegana. Vamos, ¡más saludable y nutritiva imposible!.

Así que sin más explicación, y por si os han invitado a una cena de Halloween de esas en las que todo el mundo se curra un plato o tapa especial, os dejo esta receta dulce que podéis hacer en tan solo 10 minutos y que está rica no, ¡lo siguiente!.

Así que venga, que los más retardados no tenéis excusa, ¡todavía llegáis a tiempo!

Que tengáis una maravillosa noche y un bonito día de todos los Santos mañana. Que mezclar tradiciones tampoco es todo lo malo.


Un súper abrazo terrorífico!




Ingredientes: para unas 8 arañas
  • 1 taza de copos de avena triturados
  • 1 cucharada de cacao en polvo puro (también podéis usar algarroba)
  • 6 o 7 dátiles medjool remojados unos minutos antes
  • Espirales de regaliz bio y veganas, sin azúcares.
  • Bolitas dulces o cualquier otra cosa para la decoración (más abajo os doy ideas).

Preparación: 1 minuto mezcla + 5 minutos enfriado + 4 minutos montaje

1. Poner la avena en copos en la batidora o procesador y triturar bien.

2. Añadir el cacao en polvo y los dátiles remojados y sin hueso. Volver a triturar bien para que quede una masa bien integrada.

3. Poner la masa en un recipiente y meter al congelador durante 5 minutos para que endurezca un poco y se pueda trabajar mejor después.

4. Pasado el tiempo, sacar del congelador, formar bolas para hacer el cuerpo, e ir decorando con la regaliz y las bolitas dulces, o con otras cosas que tengáis por casa: podéis poner de ojos semillas de lino, de girasol, trocitos de almendra o avellana, también decorar la mitad del cuerpo con coco rallado, como si fuera el pelillo de la araña... ¡Imaginación al poder!

5. Por último, dejar en el frigorífico hasta la hora de comerlas, que así estarán un poquito más compactas.

Espero que os gusten mucho, mucho.

Brownies veganos y sin gluten

Hoy quiero enseñaros una de las últimas recetas que llevaba tiempo rondándome por la cabeza. Y es que soy una amante del brownie, no puedo evitarlo! Y claro, me propuse además de veganizar la receta, intentar encontrar ingredientes con los que el resultado no tuviera tanta harina ni endulzante procesado. Y la verdad, he de decir que el resultado ha sido fantástico!

No contiene huevo, lácteos, trigo, ni gluten, y está endulzado con dátiles y amasake de arroz, que además de ser un dulce natural y fantástico, tiene muchísimas propiedades. Una verdadera delicia.

Además, no es complicada de realizar, y de verdad que el resultado es espectacular, os va a encantar!

Así que no me enrollo y os comparto la receta del mejor brownie vegano y sin gluten que he probado en mucho tiempo. Espero que os guste! Y si es así, no olvidéis compartir vuestra foto del resultado en mi perfil de Instagram o Facebook, y de compartir esta delicia para que pueda disfrutarla todo el mundo!





Ingredientes (para unas 9 porciones).
  • 150 gr de dátiles triturados (poner primero en remojo unos minutos con un poco de agua caliente para que se trituren mejor).
  • 15 gr de tahini tostado.
  • 25 gr de aceite de coco (si no os gusta el sabor a coco podéis poner más cantidad de tahini).
  • 90 gr de amazake de arroz
  • 40 gr de harina de arroz
  • 1 cucharadita de polvo de hornear (gasificante)
  • 2 cucharadas soperas de cacao eco en polvo, sin azúcar, o de algarroba (así sale bien con mucho sabor a chocolate, porque a mi me encanta! Pero podéis poner 1 y 1/2 si no lo queréis tan fuerte).

Preparación: (5" de elaboración y entre 20 - 25" de cocción).

1. Tritura bien los dátiles, con una pizca del agua de remojo si ves que todavía están un poco duros. Esto dependerá de la variedad de dátil de que utilices.

2. Precalienta el horno a 180º.

3. En un bol, mezcla bien los dátiles, el tahini, el aceite de coco y el amazake de arroz. Lo mejor es que lo hagas con una cuchara o una espátula, ya que si utilizas una batidora eléctrica se puede quedar todo pegado a las varillas y se complica la cosa.

4. Cuando tengas una masa homogénea, mezcla en un bol la harina de arroz, el cacao (o algarroba) y el polvo de hornear, y ves añadiéndola poco a poco a la mezcla, mientras vas mezclando bien para que se integren todos los ingredientes.

5. Prepara una bandeja para horno con papel de hornear, o engrásala con una pizca de aceite y espolvorea con un poco más de harina de arroz para que no cueste desmoldar después. Yo prefiero utilizar el papel de horno. Vierte la mezcla sobre el molde, y repártela bien. Selecciona un molde donde puedas extender la mezcla bien y que no quede no gruesa, ya que no sube mucho al hornear y es mejor que se quede un brownie finito, de un par de dedos de grosor. Esto es porque llena bastante, ya lo veréis!

6. Pon al horno durante unos 20 o 25 minutos. No es un dulce que quede seco por dentro, ya sabéis que el brownie tiene una textura muy jugosa, por lo que para saber si está hecho si lo pincháis con un palo saldrá un poco húmedo. Lo mejor es que probéis un par de veces, ya que cada horno es un mundo.


Consejos:
* Podéis poner unas nueces picadas también en la mezcla, yo no las pongo porque si recordáis soy alérgica a frutos secos.
* Podéis servirlo acompañado de una bola de helado vegano de vainilla, ya que la combinación es perfecta!.

Espero que lo disfrutéis, le deis un me gusta en las redes y lo compartáis. Gracias!



Pan sin gluten casero, sin gomas, aditivos ni productos químicos

Bueno, no os podéis ni imaginar lo feliz que me siento de haber conseguido una receta para hacer pan sin gluten... Pero ¡pan de verdad! Nada de hacerlo con leudantes artificiales, ni químicos o gomas que ayuden a que queden más esponjosos. Es lo más natural, saludable y delicioso ¡que he probado en mucho tiempo! El sabor del trigo sarraceno a mi me encanta, pero siempre podéis jugar y hacer más pruebas con otros cereales. Yo sigo en modo de prueba y experimentación, esto de amasar pan sin gluten, ¡es todo un mundo!.



Así que no puedo esperar más a compartir esta receta con vosotros, con algunos consejillos para que podáis ir adaptándola a vuestros gustos. Ya sabéis que en la cocina, ¡también hay que improvisar e innovar!

Y si te gusta la receta y pruebas a hacerla, no te olvides de compartirla con nosotros y tus amigos en las redes sociales. Recuerda que a través de instagram publicamos también más recetas e ideas de platos saludables.


Ingredientes:
  • 180 gr de almidón de maíz bio.
  • 80 gr de harina de trigo sarraceno (con esta cantidad sabe bastante, ya que el sarraceno tiene un sabor muy fuerte. Podéis probar a aumentar la cantidad de arroz y reducir ésta, aunque quizás salga un poco menos levantado).
  • 50 gr de harina de arroz integral.
  • 50 gr de harina de garbanzo.
  • 1 cs de psyllium molido (lo puedes encontrar en tiendas naturales o herbodietéticas).
  • 1/2 cucharadita de sal marina sin refinar.
  • 1 cucharadita de levadura seca de panadero bio (también podéis hacerlo con masa madre de arroz, aquí os pongo un enlace dónde Ibán Yarza os lo explica muy fácilmente. Sólo tenéis que usar harina de arroz y listo).
  • 1/2 cucharadita de melaza de arroz o azúcar de coco.
  • 360 gr de agua a temperatura ambiente.
  • 1 cs de aceite de oliva virgen extra.

Preparación:

1. Mezcla todos los ingredientes secos por un lado, y los húmedos por otro. Ves añadiendo los secos a los líquidos poco a poco y apretando la masa para deshacer todos los grumos. Esta masa no es necesario amasarla mucho, ya que no contiene gluten, pero si es necesario quitar bien los grumos para que luego no estropeen nuestro pan.
2. Deja reposar la masa y prepara mientras un molde para pan, engrasado con un poquito aceite y espolvoreado de harina, para que luego no cueste desmondarlo.
3. Vierte la masa en el molde, y déjala reposar tapada en un lugar cálido alrededor de 1 hora, verás que crece unos 2 centímetros.
4. Precalienta el horno a máxima potencia y pon una bandeja con agua en la base para poder generar vapor.
5. Cuando la masa esté fermentada y el horno precalentado, metemos el molde en el horno vertiendo medio vaso de agua en la bandeja del fondo para que salga el vapor, que será lo que nos ayude a generar una rica corteza en nuestro pan. Cierra rápidamente el horno para que no se escape.
6. A los 15 o 20 minutos la masa debe haber crecido hasta su máximo, por lo que ya no es necesario el vapor, así que abrimos un poco la puerta, con cuidado de no quemarnos con el vapor, para dejar que salga. Cerramos y bajamos la temperatura a 200º, continuando con la cocción hasta que veáis que el pan está bien dorado, aproximadamente cuando lleva un total de 50 o 60 minutos, dependiendo de vuestro horno. Un truco para saber si está bien cocido es dar unos golpes y ver si suena a hueco.
7. Deja el pan enfriar encima de una rejilla durante 3 o 4 horas, fuera del molde.

*Si quieres un pan de molde: deberás sacarlo del molde cuando veas que está bien cocido, con un color dorado, aproximadamente cuando le falten unos 15 0 20 minutos para terminar la cocción.

*Puedes añadir a tu pan cualquier semilla para enriquecerlo: de girasol, de calabaza, de amapola, de chia... O también frutos secos como nueces. Y si quieres, para dar un toque más especial, a mi me encanta hacer pequeños panes de canela y pasas, o también de tomate seco y aceitunas... Como ves, ¡un sinfín de posibilidades!

Panecillos de semillas de lino y girasol con aguacate y levadura nutricional

Focaccia sin gluten

Hace poco que aterricé de mi viaje por Sicilia. Me encantó descubrir la rica y variada gastronomía que allí tienen, repleta de ingredientes y recetas provenientes de todas aquellas culturas mediterráneas que fueron ocupando la isla y que la convierten en un lugar tan especial.
Pero como en toda Italia, para aquellos que no consumimos gluten, se nos hace un poco cuesta arriba ver todas esas elaboraciones que hacen. Por esto, me vine con ideas en mi cabeza para intentar ir adaptándolas a una dieta sin gluten. Y la primera de esas adaptaciones ha sido esta fantástica focaccia! En Sicilia, es un alimento básico, que se consume muchísimo, y las encuentras de mil maneras: solas como si fueran tortas de pan y aceite, con hierbas, acompañadas de aceitunas o tomates secos, rellenas... Se realizan con cinco ingredientes básicos: harina, agua, aceite, levadura y sal, y además, se recomienda sea bastante rica en gluten...
Pero bueno, eso no ha impedido que haga la prueba, y haya obtenido este fantástico resultado.
Así que no espero más a compartiros la receta. Espero que la disfrutéis!

 
Ingredientes:
  • 190 gr de harina sin gluten (en mi caso, 80 gr de trigo sarraceno y 110 de maicena bio).
  • 30 gr de harina de garbanzo
  • 1/2 cucharadita de sal marina sin refinar
  • 2,7 gr de levadura seca
  • 1  cucharadita de melaza de arroz
  • 150 ml de agua templada
  • 3 cucharadas de aceite + un poco más para rociar
Elaboración:
 
1. Mezclamos la levadura seca con la melaza de arroz en un vaso de plástico, y añadimos un dedo de agua templada (es importante que no sea caliente ya que podemos estropear el fermento). En unos pocos minutos veremos que ha hecho espuma, cuando llegue a la mitad del vaso ya podremos utilizarla.
 
2. Ponemos la mezcla de harinas, junto a la sal, la levadura ya activada, el agua templada y el aceite de oliva en una panificadora - amasadora, programamos el amasado y unos 50 o 60 minutos de fermentado, hasta que veamos que la masa ha doblado su volumen. También puedes mezclar a mano, aunque es una masa un poco difícil de trabajar al principio, pero poco a poco te irás haciendo con ella. Es importante que la dejes luego reposar en un recipiente tapado con un paño y en una zona donde haga calor.
 
3. Una vez lista, la sacamos de la máquina o del bol, con las manos un poco húmedas, y la pasamos a la bandeja dónde la vayamos a cocinar, previamente engrasada con aceite de oliva. Le vamos dando la forma, y terminamos haciendo unos hoyos en la superficie, característicos de este tipo de tortas. Dejamos reposar nuevamente, tapado con un paño y en lugar cálido, hasta que vuelva a aumentar su volumen (aproximadamente unos 30 o 40 minutos, dependerá del calor).
 
4. Una vez lista, la pintamos con un poco de aceite de oliva virgen extra, y disponemos los ingredientes que queramos ponerle encima (tomates deshidratados, olivas negras, hierbas...) o simplemente un poco de sal en escamas.
 
5- Horneamos con calor arriba y abajo, en horno precalentado previamente a 180º, durante unos 20 o 30 minutos, hasta que se dore. Y lista para disfrutar!

Torrijas veganas, sin azúcares simples y sin gluten

Pues si amigos y amigas!
 
Estamos en Semana Santa y no quería dejar de compartir con vosotros esta sencilla receta de torrijas veganas (o lo que es lo mismo, sin huevo ni lácteos), sin azúcares refinados, ya que están endulzadas con melaza de arroz, y además con opción sin gluten para aquellos que no podéis con el trigo, la espelta, la avena o el kamut...
 
 
Es tan fácil que no te creerás que estén tan buena! jejeje. No me enrollo más, pero si os decidís a poner en práctica la receta ya sabéis, me encantaría ver vuestras fotos en las redes sociales, a través de la página de Facebook, o en Instagram etiquetándome en ellas con @Carmen_chimpunkan.
 
Que disfrutéis de las fiestas y las vacaciones!  
 
Tiempo: 15 minutos de cocción del preparado de leche de arroz + 15 minutos de elaboración
 
Ingredientes: (no pongo cantidades exactas porque ya sabéis que dependerá de las rebanadas de pan que cortéis)
  • Pan sin gluten, cortado a rebanadas de unos 1 o 2 dedos de espesor aproximadamente, o si te gustan más finas, como prefieras. También podéis hacerlas con pan ecológico de espelta, kamut...
  • Leche de arroz.
  • Corteza de limón ecológico (porque en la piel es dónde se encuentran más tóxicos si no es eco).
  • Canela en rama y/o en polvo.
  • 4 cucharadas soperas de harina de garbanzo.
  • 4 cucharadas soperas de agua (o un poquito más, se verá más adelante).
  • Aceite de oliva virgen extra (para freír).
  • Melaza de arroz, al gusto, disuelta con un poco de agua caliente para hacerla menos espesa.
 
Preparación:
 
1. Preparar con anterioridad una mezcla de leche de arroz, la corteza de limón y una ramita de canela. Llevar al fuego y dejar cocinar un ratito para que la leche se impregne del sabor (unos 15 minutos es más que suficiente). Si os gusta muy dulce podéis añadir también melaza de arroz, para mí con el dulzor de la leche y el almíbar que pondremos después es suficiente. Reservar y dejar enfriar un poco.
 
2. Cortar el pan elegido en rebanadas, a mi me gusta que queden anchitas, para que luego estén jugosas pero no demasiado blandas. Esto ya va en gustos.
 
3. Hacer el preparado sustituto del huevo para rebozar, mezclando las 4 cucharadas de harina de garbanzo con las 4 cucharadas de agua. Mezclar muy bien, que no queden grumos y adquiera consistencia de huevo batido (si necesitáis añadir un pelín más de agua, hacerlo).
 
4. Una vez todo listo, cogemos las rebanadas de pan y las sumergimos en el preparado de leche de arroz. Si no queréis que se os rompa el pan, no las tengáis mucho tiempo. Darles la vuelta para que empapen por ambos lados. Ir sacándolas, rebozándolas en el preparado de harina de garbanzo, y las freís en aceite de oliva bien caliente. Las vais sacando y dejándolas sobre papel absorbente, para que escurran el exceso de aceite.
 
5. Una vez estén todas fritas, preparáis un almíbar mezclando melaza de arroz, canela en polvo y agua caliente, de manera que la melaza vaya adquiriendo una consistencia más líquida. Verter ese delicioso almíbar por encima de las torrijas y listas para servir.
 
Las torrijas se pueden tomar tanto frías como calientes, aunque yo éstas frías no he llegado a probarlas... Han caído todas en el desayuno!

Banana Bread o pan de plátano, vegano y sin gluten

Hola a todos y todas!
 
Los que me seguís por las redes, concretamente en Instagram y Facebook, vistéis este estupendo pan de plátano (banana bread) que compartí con vosotros el pasado fin de semana. Y es que está tan rico, es tan fácil de hacer, y a la vez es tan saludable, que no puedo esperar ni un minuto más a compartirlo con todos vosotros!
 
Y si, digo saludable, porque a pesar de estar hecho con harinas, de las que ya sabéis que no es bueno abusar, son harinas sin gluten, integrales y ecológicas, o lo que es lo mismo, con todos los nutrientes que este tipo de alimento puede tener ya que no se han sometido al proceso de refinado.
 
Si además de esto, le sumas que no lleva azúcares simples y refinados, no lleva lactosa, ni tampoco huevo, se convierte en una verdadera opción saludable para el desayuno, la merienda, o para llevar a cualquier lado! Y por supuesto, 100% libre de crueldad animal.
 
Así que vamos, anímate a probarlo y a contarme qué te parece! Y si lo haces, acuérdate de compartir y etiquetarme en las fotos con el resultado!
 
Que tengáis un maravilloso inicio de semana!
 

 
Ingredientes:
  • 300 gr de harina sin gluten: 50 gr de harina de arroz, 140 gr trigo sarraceno, 60 quinoa y 40 maicena (yo he utilizado estas medidas pero las puedes combinar a tu gusto o incluso no ponerlas todas).
  • 2 cs de lino molido + 6 cs de agua colmadas.
  • 2 plátanos grandes maduros.
  • 118 ml de aceite de oliva.
  • 1 sobre de gasificante.
  • 175 gr de melaza.
  • Vainilla en polvo.
  • Chips de chocolate al gusto (opcional). También podéis ponerle una cucharada de cacao en polvo a la mezcla de harinas.
Preparación: 15' de elaboración y 40 - 45' de horneado
1.Precalentar horno a 190º
2. Preparar la mezcla de lino y agua, mezclar bien, y dejarla reposar hasta que adquiera consistencia espesa, parecida al huevo. Reservar.
 
3. Aplastar los plátanos con un tenedor. Reservar.
4. Batir la mezcla de lino reposada unos 10 minutos con la melaza. Añadir el aceite y la vainilla y batir de nuevo.
5. Mezclar las harinas con el gasificante. Tamizar e ir añadiendo a la mezcla anterior. Veréis que queda espesa, pero no os preocupéis, debe quedar así (recordar que es un "bread" (pan) no un bizcocho).
6. Añadir los plátanos y batir bien, hasta que quede una masa suave.
7. Por último, añadir los chips de chocolate y mezclar bien.
8. Verter la mezcla en un molde tipo plum cake, engrasado con un poco de aceite para que no se pegue, y decorar con unos chips más. Yo además he puesto unas rodajas de plátano deshidratado que tenía.
9. Meter al horno y cocer durante aproximadamente unos 45 minutos, o hasta que esté dorado por arriba y bien cocido por dentro (pinchar con un palillo para saber si está hecho por dentro).

A disfrutar!!

Tiramisú vegano y sin gluten

La receta que os traigo hoy es una de mis favoritas, no sólo porque es una de esas que se hacen en poco tiempo, sino porque además, este Tiramisú está especialmente bueno! Nada que envidiar a la receta original, que aporta muchísima grasa animal por el queso mascarpone con el que se hace. Por eso, esta receta es completamente apta para personas intolerantes a la lactosa, con alergia a la proteína de la vaca o que simplemente ha decidido desterrar los lácteos de su dieta por la cantidad de problemas que provocan en nuestro organismo. Pero si además eres de esas personas que estás cuidando tu alimentación, quieres comer más equilibradamente, y buscas recetas de postres saludables y libres de crueldad animal, ésta receta te va a encantar.
 
 

 
 
Si también eres una persona con celiaquía o intolerante al gluten, esta receta también es adecuada para ti. Y la vas a disfrutar un montón! Y si además, has decidido desterrar de tu vida el azúcar blanco o cualquier tipo de edulcorante sintético, que aunque no aportan calorías son igual de perjudiciales, esta también es tu receta! He transformado este maravilloso postre en un tiramisú vegano, sin huevo, sin lácteos, sin gluten y sin azucares simples o edulcorantes. Así que vamos, tienes que animarte a probarla!! Y sobre todo, tengo especial interés en que la pruebe mi querida Esther Tejedor, que me consta que es una especialista en tiramisú (tu opinión será fundamental para saber si debo hacer alguna modificación en la receta! jeje).
 
 
 
 
 
Espero vuestros comentarios, aquí en el blog, y vuestras opiniones y fotos de la receta a través de mi página de Facebook o en Instagram etiquetándome en ellas con el hasta @Carmen_chimpunkan.
 
Un abrazo!
 
Tiempo de elaboración: 10 minutos + tiempo de reposo (recomendado 6 horas)
 
 
Ingredientes (para un molde de unos 20x20 cms)
 
Para el "mascarpone":
  • Un yogur de soja sin azúcares añadidos (500 ml).
  • Vainilla en polvo.
  • Melaza de arroz (al gusto).
Para el bizcocho:
  • Soletillas sin gluten (podéis utilizar una marca que conozcáis, yo los compro en una panadería que me los hacen sin productos animales ni azúcares simples).
  • Ó también podéis utilizar restos de algún bizcocho que tengáis hecho.
Para mojar el bizcocho:
  • 3 tazas (de 200 ml) de café normal o descafeinado.
  • Ó 3 tazas de café de cereales.
  • Un chorrito de ron o esencia de ron.
Para decorar:
  • Cacao en polvo puro, sin azúcar ni gluten.
 
 
Preparación (más rápido imposible!)
 
1. Primero de todo, cogemos el yogur de soja, lo ponemos en un saquito o tela doble de escurrir (pueden servir las que venden para hacer leches vegetales, tofu, o para las papillas de niños), y lo dejamos escurrir para que vaya soltando el líquido. Cuanto más tiempo tengáis para escurrirlo mejor.
2. Preparamos el café para que vaya enfriándose un poco, si no al mojar las soletillas se nos romperán.
3. Mientras se va enfriando el café, mezclamos el yogur escurrido con la melaza de arroz y la vainilla en polvo. Vamos probando hasta dar con nuestro punto de dulzor adecuado. Reservamos.
4. Vamos con el montaje! Se van poniendo las soletillas en la base del molde elegido, intentando que no queden muchos huecos (podéis cortar o romper algún trozo para que ajuste mejor). Una vez puestas, se van bañando con la mezcla de café y ron, hasta que veáis que han absorbido todo el líquido y han quedado bien empapadas. Entonces, pasamos a poner una capa de nuestro "mascarpone", cubriendo bien las soletillas pero sin que quede muy gruesa (un dedo de espesor para mi es lo adecuado, aunque hay personas que les gusta más cantidad de crema que de bizcocho). Después de esto, continuáis de la misma manera haciendo otra capa más, primero soletillas, las empapamos del café y cubrimos con la crema. Para que quede bien, no os recomiendo hacer más de tres capas, si no queda demasiado pesado. Para mí dos capas son suficientes. La última capa que pongamos siempre será de mascarpone.  
5. Ahora, lo mejor es dejarlo reposar en nevera, un mínimo de 6 horas sería lo ideal. De verdad que merece la pena la espera porque los sabores se integran mucho mejor. Yo lo hago por la noche y así al día siguiente lo tengo listo ya.
6. Por último, antes de servir, espolvoreamos por encima con el cacao en polvo, que ya le aporta el toque 10 a este magnífico postre. Y a disfrutar!!
 
 
 

Pakoras veganas de trigo sarraceno (sin gluten, sin huevo, sin lácteos)

Hola a todos y todas!!
 
Ya es viernes, y hoy quiero dejaros una receta muy sencilla con la que podéis sorprender a familia o amigos este fin de semana. Las pakoras, son una especie de tortitas o buñuelos hindúes, que normalmente se hacen con verduras de todo tipo. Es más, para esta receta, podréis utilizar cualquier verdura que tengáis por casa, por lo que no hace falta que tengas que comprar los ingredientes aposta para poder hacerla. Como os decía, además de verduras, la masa se hace con harina de garbanzo. Hasta aquí la pakora tradicional, pero resulta que tenía un estupendo guiso de lentejas para comer y me faltaba el acompañamiento de cereal para hacer mi plato completo, equilibrado, nutritivo y saludable.

Por eso, y porque hace un frío que pela, aproveché que tenía harina de sarraceno para sacar esta receta. Por si no lo sabéis, el trigo sarraceno es un cereal de invierno muy apropiado para tiempo tan frío como el de estos días, ya que calienta internamente más que otros cereales. También podéis utilizar el trigo sarraceno en grano, dejándolo en remojo unas horas antes en el doble de su volumen de agua, al día siguiente lo escurrís bien, añadís agua nueva y trituráis.
 
En cuanto a las especias, podéis utilizar éstas, otras que os gusten más como curry, nuez moscada... o no utilizar ninguna directamente, aunque yo entonces os recomendaría poner un poco más de sal.
 
Y ahora si, vamos con la receta!
 
Ingredientes (para unas 10 pakoras)
  • 1/2 taza de Harina de trigo sarraceno.
  • Sal marina.
  • 1/2 cucharada de café de cúrcuma.
  • 1 cucharada de café de comino.
  • Un poco de pimienta negra molida.
  • Una pizca de bicarbonato.
  • Agua mineral, la que admita.
  • Verduras diversas, cortadas en trocitos pequeños y finos. En mi caso, zanahoria cortada en kimpira, puerro muy picado, y perejil.
  • Aceite de oliva virgen extra de primera prensión en frío.

 Elaboración (15 minutos; opción horno 25 minutos)
 
1. Picamos y troceamos bien la verdura que vayamos a utilizar.
2. Preparamos la masa de pakoras, mezclando bien la harina con las especias, la sal y el bicarbonato. Vamos añadiendo el agua poco a poco hasta conseguir una masa que no sea muy líquida, pero tampoco demasiado espesa. Veréis que no es necesaria demasiada agua. Dejamos reposar unos minutos.
3. Mientras tanto, ponemos a calentar una sartén con el aceite de oliva. Mezclamos las verduras bien dentro de la masa. Cuando el aceite haya alcanzado su punto de calor, que podemos saber tirando una gotita de la masa y viendo que sube rápidamente hacia arriba, vamos cogiendo con una cuchara sopera parte de la mezcla y dejándola caer en la sartén. Al principio no tocarlas ya que se os quedarán pegadas, pero al minuto aproximadamente, se despegarán y las tendréis listas para dar la vuelta y acabar de dorarlas. Dejarlas escurrir sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Hacer este proceso hasta que no quede masa.
 
Otra opción, para quién no quiere o no puede comer fritos, es hacerlas al horno. Para esto, sólo tendréis que engrasar una fuente o utilizar un papel vegetal de horno para que no se os peguen. Hornearlas a 170º durante aproximadamente 10 o 15 minutos, o hasta que veáis que se están dorando.
 
 
Y ahora, a disfrutarlas!! Espero vuestras fotos si os animáis a hacerlas!! Podéis etiquetarme en ellas en instagram (@carmen_chimpunkan) o colgarlas en la página de Facebook (https://www.facebook.com/Chimpunkan)

Panettone de espelta, sin lácteos y sin azúcares refinados

Hoy quiero compartir con vosotros y vosotras esta receta que preparé para Fin de Año. Lo único que puedo deciros sobre este panettone es que salió espectacular!
 
Me quedo con ganas de repetirlo, porque su sabor ha sido especial. Y la sensación de saber que estás comiéndote un panettone sin lácteos, sin grasas perjudiciales y sin azúcares refinados, es todavía mejor!
 
Pero bueno, ahora no es momento de repetir, ya que en los últimos días de estas fiestas toca ponerse manos a la obra con el Roscón de Reyes. Esta receta es del año pasado, y salió espectacular! Aunque últimamente he notado que no tolero muy bien el gluten, por lo que este año intentaré ponerme con una versión sin gluten.
 
Y bueno, volviendo a la receta de hoy, ya sabéis que el panettone es una especie de bollo italiano, que se come mucho en estas fiestas y en algunas regiones es típico la noche de Fin de Año. Podéis encontrar muchas versiones, pero a mi en particular la que más me gusta es la que va rellena de pepitas de chocolate y pasas. Vosotros podéis probar y experimentar con lo que más os guste: frutos secos, fruta escarchada... aunque ésta sería conveniente que la prepararais vosotros mismos, ya que la que venden está repleta de azúcar blanca (así de paso aprovecháis para decorar vuestro Roscón de Reyes).
 
La receta base, es muy parecida a la que utilizo también en otros bollos, cambiando alguna cantidad y añadiendo algún que otro ingrediente. Esta vez, para el amasado, he utilizado la panificadora, y la verdad es que es comodísimo! En ella se hacen las dos primeras levaduras y la verdad es que el resultado queda súper esponjoso. De todas formas, os dejo en la receta la dos formas de hacerlo, con o son panificadora. Y aquí la tenéis!
 
Ingredientes                                                                                              
  • 150 gr de melaza de arroz.
  • 75 gr de leche de arroz.
  • 50 gr de aceite.
  • Zumo de media naranja.
  • 1 cucharada sopera de agua de azahar.
  • 1 huevo ecológico o sustituto vegano (compota de manzana o una cs de lino molido con agua).
  • 25 gr de levadura fresca de panadería.
  • 425 gr de harina semi-integral de espelta.
  • Vainilla en polvo.
  • Una pizca de sal.
  • Pepitas de chocolate bio.
  • Pasas.
*Opcional: el molde de papel específico para panettone, ya que es mucho mejor para conseguir la forma. El mío lo hice en plan casero!


Coste: 5,50 €
 
 
Elaboración: 20' de cocción, más unas 3 horas entre leudados.
 
 
Con panificadora:
1. Ponemos primero todos los ingredientes sólidos en la cubeta, seguidos de los líquidos a excepción de la levadura y la leche de arroz, que añadiremos al final de la siguiente manera: templar la leche de arroz, pero un poquito sólo! (que no llegue a calentarse demasiado o nos destrozará los fermentos de la levadura), y en ella diluimos la levadura fresca con ayuda de una cucharita. Una vez quede bien diluida, la incorporamos a la cubeta y encendemos la panificadora en un programa de pan de leche o mantequilla. En mi panificadora, este programa consta de un precalentamiento de los ingredientes durante unos 20 minutos, y luego realizada un primer amasado con su primera levadura, un segundo amasado, dónde incluimos las pasas y los chips de chocolate (sin miedo! que luego el panettone crece mucho y nos quedamos cortos!) y que también tiene su segunda levadura. En este momento es cuando yo saco la masa, ya que ahora vendría un leve amasado para sacar el aire y lo preparara ya con una tercera levadura para acabar cociéndolo.
 
2. Yo saco la masa, la preparo en el molde para panettone, y la dejo sobre un lugar caliente (como el radiador) para que haga esa tercera levadura ya fuera de la panificadora y coja la forma típica del panettone. Mientras ir poniendo el horno a 170º con calor arriba y abajo.
 
3. Veréis que en unos 15 o 20 minutos la masa ha crecido un montón, y será el momento de pintarla con un poco huevo batido o concentrado de manzana y hornearla a 170º durante unos 25 minutos. Es bueno que comprobéis la cocción, observando que no se os queme por encima y pinchando para saber cómo va de cocido por dentro. Cuando salga el palo limpio es que estará cocido del todo.
 
4. Inmediatamente después de sacarlo, aprovechando que aún está caliente, lo pintamos con una mezcla de melaza de arroz y un poco de agua templada, para que quede brillante.
 
Y esperar a que se enfríe para hincarle el diente!! Esto puede resultar lo más complicado de la receta! ;)
 
Sin panificadora:
Simplemente, vamos mezclando en un bol los ingredientes líquidos en primer lugar: el huevo, el aceite, el sirope, el zumo y el agua de azahar. Batimos todo bien para que quede bien mezclado. Añadimos la leche de arroz templada con la levadura y volvemos a mezclar.
Ponemos la pizca de sal en la harina, la vainilla, y vamos añadiéndola a la mezcla, primero la mitad y comenzamos a amasar y después añadimos la restante. Se tiene que amasar muy bien y durante un largo rato, ya que es una masa que debe quedar muy sobada. Dejamos reposar durante una hora aproximadamente en un lugar muy cálido.
Cuando dobe o triplique el volumen, amasamos para sacar el aire, añadimos las pasas y chips de chocolate, y dejamos reposar durante una o dos horas, el tiempo que necesite para triplicar su volumen.
Después de este paso, procederemos de la misma forma que en el paso 2 anterior.
 
 
Cómo veís, no es complicada, sólo que si lleva algo de tiempo en su preparación. Pero de verdad, que el resultado merece la pena! Ya me contaréis.
 
Os deseo un feliz fin de fiestas, y que si habéis sido buenos y buenas, los Reyes Magos os traigan toda la magia y deseos que hayáis pedido!
 

 
 
 

Despedida del año 2014 y mi Menú de Nochevieja

Hola amigos y amigas!
 
Hoy, víspera del último día del año, me he propuesto escribiros unas pocas palabras (si, pocas, de verdad que no me enrollo...).
 
Este año ha sido para mí un año de mucho esfuerzo y trabajo... Trabajo duro en muchas facetas de mi vida, en la profesional, en la personal, en la emocional, e incluso, aunque no hayáis podido verlo tanto en el blog como en el año anterior, también en el aspecto de mi alimentación y nutrición. He estado estudiando, profundizando, descubriendo y explorando nuevas vías, sobre la importancia de nutrir nuestro cuerpo físico y también nuestro cuerpo emocional y espiritual, y tal día como hoy, puedo deciros que el balance ha sido más que positivo.
 
Me he dado cuenta de la importancia de no ser rígidos en lo que hacemos, de no basarnos sólo en estándares o perfiles dietéticos, o incluso de no "encasillarnos" en un tipo concreto de alimentación (soy "vegano", soy "macrobiótico", soy "homo sapiens"...), ya que la mejor guía para orientarnos en cómo nutrirnos de la mejor manera posible, la tenemos todos y todas a nuestro alcance, más cerca de lo que pensamos... Y es que lo más importante es APRENDER a escuchar a nuestro cuerpo y sus necesidades. Ésta es la única e imprescindible guía que debemos de llevar siempre encima, y aunque ya sé que suele decirse mucho, creo que en la sociedad en la que vivimos ni nos prepara ni nos ayuda para que podamos avanzar en esta faceta de nuestras vidas.
 
Así que sin más, os invito a que probéis, experimentéis, os equivoquéis y volváis a probar, ya que ésta, amigos y amigas, es la manera única y más divertida de alcanzar una adecuada alimentación adaptada a cada una de nuestras necesidades y, además, por extensión, veréis que también es la mejor fórmula para el resto de facetas de nuestra vida.
 
Toshikoshi soba, mi plato principal para
esta Nochevieja!
Foto de www.japancentre.com
Y bueno, como sabéis que siempre os dejo algo relacionado con alimentación, aquí os dejo un ejemplo de lo que va a consistir mi menú para la cena de nochevieja. Este año no he querido complicarme mucho con la cena, ya que quería disfrutar con los míos sobre todo, por lo que he tenido que adaptar cosas que no implicaran mucho lío en la cocina. Espero que os sirva de inspiración! Las recetas de lo preparado las iré poniendo a lo largo de estos días, sobre todo la del panettone que he hecho de postre, que ahora mismo está en el horno, y solo pienso en probarlo!
 
Os deseo todo lo mejor para estos últimos días del año, y que en el 2015 podáis alcanzar todos vuestros sueños!
 
”No hay fin, sólo existe el camino, la evolución no se termina nunca, se transforma a la imagen del ser que la vive". (Proverbio japonés)
 

 
Una muestra de cómo quedó el menú
 

 

Pan rápido de semillas - Sin gluten


Hola amigos y amigas!
 
Como el pan que publiqué ayer en las redes sociales ha gustado tanto me he decidido a colgaros cuál ha sido mi secreto para poder ponerme a hacer un pan a las 10 de la noche, después de un laaaargo día de trabajo y ocupaciones, y poder tenerlo listo y estupendo para la mañana siguiente.
 
Ya os he dicho que tenía truco... y aquí lo tenéis! Un preparado que compré hecho a base de harina integral de arroz, harina de maíz, fermento de quinoa, sal marina, gasificante natural y este en concreto, con semillas de sésamo, girasol y lino. Aunque hay otro con especias que estoy deseando probar también.. jejeje.
 
Para hacerlo es tan sencillo como vaciar el contenido, mezclar con 500 ml de agua tibia y poner en una bandeja aceitada para el horno. En las instrucciones del envase viene todo bien indicado. Y ya está! En poco menos de una hora tienes un pan estupendísimo!
 
Estoy muy contenta con el resultado, es un pan como los de antes, consistente, y con un sabor buenísimo! Mi capricho de vez en cuando, que el pan a veces también se echa de menos.
 
Cuando pruebe el de especias os cuento!
 
Besos y Feliz Puente!!





Cupcakes de calabaza



Como no, uno de los primeros vegetales que me vienen a la cabeza cuando oigo la palabra otoño es... CALABAZA!!! Asi, en mayúsculas, porque mira que me gustan y me encantan! Y aunque no soy muy fanática de la fiesta de Halloween, si que me gusta preparar para estas fechas algunas recetas con este fantástico ingrediente.
Así que hoy os dejo esta receta deliciosa, que para los mañosos en repostería y seguidores de detalles macabros en estos días, puede ser perfecta para servir como base a una terrorífica decoración.

 
 
Ingredientes (para 12 cupcakes)
  • 200 gr de harina semintegral de espelta.
  • 1 y ½ cucharadita de levadura química.
  • ¼ de cucharadita de jengibre en polvo.
  • 2 cucharaditas de canela.
  • 180 ml de puré de calabaza (lo podemos hacer asando al horno la calabaza para que saque todo su dulzor).
  • 3 huevos eco (de gallina feliz).
  • 100 ml de aceite de oliva primera prensión en frío.
  • 160 gr de melaza de arroz.
Elaboración (10” para la mezcla y 20” de cocción)
1. Precalentar el horno a 170º grados.
2. Ponemos los ingredientes líquidos en un bol (huevos, melaza de arroz y aceite) y batimos bien. Añadimos el puré de calabaza y seguimos batiendo hasta que la mezcla quede homogénea. Ponemos la canela y el jengibre.
3. Tamizamos la harina junto a la levadura química y la vamos añadiendo poco a poco a la mezcla anterior mientras seguimos batiendo.
4. Una vez lista la mezcla, preparamos las cápsulas para magdalenas en un molde específico (es aconsejable ya que si no pueden deformarse en el papel y no quedar bien), y vamos rellenándolas hasta ¾ partes de su capacidad con la ayuda de una cuchara o manga pastelera.
 
5. Horneamos durante unos 20 o 25 minutos, hasta que al pincharlas salga el palillo limpio.
6. Las dejamos enfriar sobre una rejilla, antes de probarlas. Siiii!!! Hay que esperar!!! y os lo digo por experiencia, no sabéis lo indigestas que pueden ser si las comes recién salidas del horno....

 
7. Por último, la decoración final. Si alguien se anima a hacerla, que pase la foto!!
Que paséis una buen festividad de Todos los Santos y/o una espeluznante noche de Halloween!!



Coca de Gofio canario

La receta de hoy, para mí, es simplemente deliciosa. El ingrediente base es la harina de gofio, que para quién no la conozca, es una harina que se consume muchísimo en esas maravillosas islas que tenemos el placer de tener en nuestro país: las Canarias. Y ¿por qué es tan deliciosa para mí? Pues porque el olor que simplemente desprende al abrir el paquete, ya me transporta a esos momentos tan buenos que he vivido con mi familia palmera.
Volviendo al gofio, saber que hay distintas variedades, ya que se hace de diferentes cereales (trigo, maíz, espelta, multicereales...) pero con la característica común de que son tostados, lo que hace que
Gofio Eco, marca la Piña
adquiera un sabor fantástico! Se utilizan para diversas recetas, yo incluso alguna mañana que tengo prisa, la utilizo para mi crema de desayuno, por lo que haceros con un paquete que le sacaréis buen provecho! 

Concretamente, a mi la variedad que más me gusta es la de maíz, además de que últimamente he tenido que abandonar el gluten, así que me viene estupendo. Por eso, la receta de hoy está hecha con este tipo de harina, con la particularidad de que una de las principales harineras que produce gofio, ahora también lo distribuye ecológico. Ya sabéis, dos veces bueno! 

Sin más, os dejo con la receta, y en esta ocasión se la dedico a Paula, del estupendo blog Vayamos al grano, por su infinita paciencia y con la que aprendo y me nutro de tantas recetas y pensamientos. Y por supuesto, a mi familia canaria! Espero que os guste!

Coca en molde redondo




Ingredientes:
  • 3 vasos o medidas de gofio de maíz.
  • 2 vasos o medidas de melaza de arroz.
  • 1 vaso o medida de aceite de oliva virgen extra.
  • 3 huevos de gallina feliz o equivalente con semillas de lino (3 cucharadas de lino molido + 9 de agua, dejando reposar unos minutos hasta que adquiera la consistencia parecida a la del huevo). Otra opción super interesante es poner plátano triturado, porque además, el sabor del gofio y el plátano es espectacular (los canarios son muy listos!). Con uno o uno y medio para la receta sería suficiente, aunque la coca subirá menos. 
  • Un yogur de soja o de otro tipo, en mi caso, utilicé uno de la marca Vitariz de vainilla, sin azúcar. 
  • Ralladura de limón.
  • 1 sobre y medio de gasificante para repostería. 

Preparación: 10" de elaboración + 30" de cocción

1. Precalentamos el horno a 170º. Preparamos la bandeja para la coca con papel vegetal, y evitar que se nos pegue. No conviene un recipiente muy hondo, ya que es un tipo de harina que no levanta mucho. Tenerlo en cuenta!
2. Ponemos los ingredientes líquidos en un bol (melaza, lino o huevo, aceite y yogur) y vamos batiendo hasta que queden bien mezclados. Añadimos la ralladura de limón. 
3. Mezclamos la levadura de repostería con la harina tamizada y vamos incorporando poco a poco a la mezcla anterior, mientras batimos para que vaya formándose una deliciosa masa (ya veréis lo bien que huele!). Si la mezcla quedara muy espesa, que a veces ocurre con este tipo de harina, podéis añadir un poco de bebida vegetal. La idea es que quede una masa como la de bizcocho. 
4. Volcamos la mezcla en el molde y ponemos al horno durante aproximadamente 30 minutos, echando un vistazo de vez en cuando para que no se queme. 
5. Sacamos, dejamos enfriar y a disfrutar!

A continuación os muestro varias formas de acompañarlo, aunque sólo también queda perfecto.

Un trocito dispuesto a ser servido con base de
melaza de arroz y natillas de bebida de arroz

Hamburguesas de lentejas o como aprovechar las sobras de un buen guiso.

Hola a todos y todas!
 
Como lo prometido es deuda, hoy os traigo la receta que os compartí desde mi página de Instagram, y que parece que tuvo bastante éxito.


Aunque ya tengo otra receta parecida en el blog, esa concretamente estaba hecha con lentejas rojas y preparada con la finalidad de convertirse exclusivamente en hamburguesas (podéis ver la receta aquí).
 
Así que, lo que hoy os propongo es que podamos aprovechar esas sobras que nos pueden quedar después de preparar un delicioso guiso de lentejas. Vamos, que se puede hacer con cualquier receta que hayáis preparado de lentejas o alubias (incluidas las azukis que tanto me gustan... ).
 
Así que aquí os dejo la receta base, pero os invito a que compartáis esas deliciosas "sobras" con las que habéis preparado vuestras ricas hamburguesas!
 
Ingredientes (dependiendo de las sobras habrá para más personas o menos):
  • "Sobras" de un guiso de lentejas o alubias: las de ésta receta en concreto, fueron unas lentejas preparadas con  zanahoria, chirivía, puerro, apio, una hoja de laurel, un diente de ajo entero, alga kombu, comino, anís en grano y una pizca de clavo molido, y sal marina sin refinar. Todo eso cocinado a fuego lento durante unos 40 minutos, sin aceite ni sofrito inicial.  
  • Harina de arroz.
  • Perejil fresco.
  • Un poco de aceite de oliva eco de primera prensión en frío.
 
Elaboración (unos 10" y 20" de reposo).
 
1. Primero de todo, con las lentejas que nos sobren, tendremos que escurrirlas bien para que queden con el menor líquido posible de la cocción. Yo suelo hacerlo y dejarlas mientras me siento a comer mi estupendo guiso... :)  Luego las conservo en un tarro o recipiente de cristal hasta que las preparo para el día siguiente.
 
2. En un bol, ponemos las lentejas bien escurridas, y vamos añadiendo harina de arroz poco a poco, a la vez que vamos mezclando, hasta conseguir una masa que vaya quedando más compacta y fácil de manejar sin que se pegue (no os puedo decir cantidad de harina ya que dependerá de la cantidad de lentejas que tengáis, pero podéis fijaron en la textura que aparece en la foto).
 
3. Una vez conseguida la textura deseada, añadimos el perejil picado, integraos bien en la masa, y la dejamos reposar un tiempo para que quede más compacta, unos 20 minutos. Mientras tanto podéis preparar la verdura y el cereal que acompañará este plato.
 
4. Por último, cogemos nuestra masa y damos formas a las hamburguesas, primero haciendo una bola y aplastándola después, dándole el tamaño que queráis. Para esta parte, os digo un truco por si veis que la masa no os ha quedado muy compacta (por falta de harina o cereal que ayude a secar la mezcla): las ponéis sobre papel vegetal y horneáis durante unos 10 o 15 minutos, hasta que empiecen a agrietarse un poco. Así, se quedarán compactas. Ésta es una forma en la que las podéis comer también directamente, aliñadas con un poco de aceite de oliva en crudo al servirlas.
La forma de esta receta está hecha en sartén, con unas gotas de aceite para que no se peguen.
También, otra forma, aunque menos recomendable para personas que estén en proceso de limpieza y tengan limitadas las grasas, sería empanarlas en un pan rallado eco que tengáis y freírlas a fuego suave. Quedan crujientes y deliciosas también.
 
Y nada más! Os invito a que probéis... y me contéis después!
 
Feliz viernes!!

Curry otoñal con arroz integral

Hola a todos y todas!
 
Primero de todo, disculparme por estar tanto tiempo sin publicar... Han sido unos meses de muchos cambios, desconexión, profundización y autoconocimiento, pero ahora puedo decir que vuelvo con las pilas cargadas para ofreceros lo mejor de mi que os pueda dar! :)
 
Parque de Shinjuku,
Foto de Irukina en flickr
Y como no, este regreso, sólo podía ocurrir en el inicio del Otoño... Esta estación del año que tanto deseo que llegue, porque me llena de calma, tranquilidad, y me ayuda a ese recogimiento que poco a poco mi cuerpo va pidiéndome después de los meses de desenfreno veraniegos, jejeje. Y es que como buena "Tierra" que soy, el momento del cambio hacia el otoño o lo que en este teoría se conoce como verano tardío, me proporciona estabilidad, me llena de ganas de empezar a gestar proyectos nuevos y seguir en ese proceso de autoconocimiento. Esa conexión con la tierra y con mi energía femenina es vital para mi.
 
Pero es que además, en lo que a alimentación se refiere, es la época en la que más disfruto de los alimentos que da la tierra y que nutren a mi estómago, mi bazo y mi páncreas. Ese sabor dulce que nos dan las verduras como las calabazas, las cebollas, las chirivías... y que me encanta incorporar en las recetas que hago.
 
Y sin enrollarme más, que ya hablaremos más sobre los alimentos en cada una de las transformaciones, hoy os dejo con una receta que me encanta, y que dedico a mi hermano Adriano y su gran pasión por las especias!
 
Ingredientes (para 4 personas):
  • 1/4 de calabaza redonda o totanera, que sea grande.
  • Un bulbo de hinojo.
  • Una cebolla grande.
  • Un calabacín.
  • Aceite de sésamo.
  • Sal marina.
  • Curry al gusto: yo utilizo una mezcla que lleva cúrcuma, cilantro en polvo, comino, jengibre, nuez moscada, clavo, ajo en polvo.
  • Crema de arroz para cocinar, o de coco, para ser más original.
  • Arroz integral hervido.
Elaboración (25 - 30 minutos)
 
1. Troceamos las verduras en trozos no muy pequeños. Ponemos a calentar un recipiente y añadimos un poco de aceite de sésamo para saltear las verduras: primero los trozos de cebolla con una pizca de sal marina para que vayan soltando el agua. Cuando pierdan un poco de intensidad añadimos el hinojo, cocinamos unos minutos a fuego suave y con tapa. Después, añadimos la calabaza y por último el calabacín, rehogamos unos minutos más.
 
2. Una vez las verduras se han rehogado un poco, añadimos el curry, mezclamos bien, y enseguida echamos el agua mineral sin que llegue a cubrir del todo, otro poco de sal marina, tapamos, y cocinamos durante aproximadamente unos 20 minutos, hasta que veamos que el agua se ha consumido prácticamente.
 
3. Para terminar, añadimos la crema de arroz o coco, salamos un pelín para que adquiera sabor, y cocinamos un par de minutos más, sin tapa, hasta que vaya espesando y quede meloso.
 
4. Por último, servimos acompañado de arroz integral, que para mí es la combinación perfecta!
 
A disfrutar!
 
P.D.: el olor que queda en la cocina después de esta receta es de lo que más me agrada! :)
 

Desayuno de avena

El desayuno que os dejo hoy es una rica manera de comer cereal en grano, ya que este conserva todas sus cualidades y nos nutre adecuadamente, aportando todo la energía necesaria. Como siempre, escogerlo ecológico y en su forma integral.

Yo hoy lo he comido en grano, sin tratar para hacerlo crema, ya que el ejercicio de la masticación también es muy beneficioso tanto a nivel físico como mental, porque nos ayuda a centrarnos, a relajarnos, además de ayudar beneficiosamente a nuestra digestión.

Y aquí tenéis la receta.

Ingredientes:
  • Una medida de avena en grano.
  • Tres o cuatro medidas de agua (dependerá de sí os gusta con más o menos caldo)
  • Una pizca de sal marina.
  • Semillas de cáñamo, una cucharada sopera.
  • Pasas, orejones, o cualquier otra fruta deshidratada que os guste. 
  • Melaza de arroz o tamari/salsa de soja (opcional).
Elaboración:

1. Lavamos bien la avena para eliminar posibles impurezas. 
2. La ponemos con el agua y la pizca de sal marina a cocinar, primero a fuego fuerte y cuando empiece a hervir, bajamos a fuego suave y cocina,os durante aproximadamente unos 45 minutos, hasta que veamos que esta blanda ya. Es importante que vigiléis el agua para que no nos quedemos sin ella muy pronto. Podéis añadir más, siempre caliente, si veis que esto ocurre. 
3. Una vez transcurrido el tiempo de cocción, servimos acompañada de semillas, frutos secos, pasas, coco rallado... Y la melaza para aquellas personas que necesiten más dulzor en su desayuno. Otra opción es tomarla salada, para lo que cuando queden pocos minutos de cocción podremos añadir un poco de tamari o salsa de soja. 



Gazpacho de pepino con cremoso de tofu y albahaca

Receta muy apropiada para el verano, que a la vez que enfría profundamente nos ayuda a relajar el hígado. Es muy sencilla, y la combinación entre el estilo de cocción y la naturaleza energética más yin de los alimentos que se utilizan, la hacen perfecta para tomar como entrante en la comida principal o para un plato ligero en la cena. 


Ingredientes para 4 personas
Para la crema: 
  • 4 pepinos
  • 2 cebollas medianas
  • Una cucharada de shiro miso o miso blanco
  • Sal marina
  • Aceite de sésamo 
  • Un vasito de caldo de verdura que tengáis
Para el cremoso de tofu:
  • Un bloque de tofu (hervido previamente en agua durante unos 10 minutos)
  • Aceite de oliva virgen extra primera prensión en frío
  • Zumo de limón, para dar un toque ácido
  • Albahaca fresca 
  • Pimienta
  • Sal marina 

Elaboración: 5" para el cremoso y 15" el gazpacho. Total 20" 

Comenzaremos primero con el cremoso de tofu para qué pueda ir cogiendo el sabor de la albahaca. Podéis hacerla incluso el día de antes y aprovechar una poca para untarla como si fuera un queso cremoso en tortitas, pan de calidad...
Simplemente desmigamos bien el bloque de tofu, picamos la albahaca, ponemos un chorrito de aceite para que puedan unirse correctamente, el zumo de limón al gusto (recordar que es para dar un toque ácido), y batimos manualmente para que coja esa textura cremosa.Podéis  añadir un poquito de agua también si lo consideráis necesario. Si lo hacemos con la batidora puede quedar demasiado líquido. Cuando quiera la consistencia deseada, salpimentamos al gusto y dejamos reposar. 

Para la crema, cortamos las cebollas a medias lunas y las ponemos a saltear en una sartén caliente con una pizca de aceite de sésamo y sal marina, para que suelten toda su agua y queden dulces. Las dejamos a fuego suave, removiendo de vez en cuando, hasta que queden transparentes. Mientras, picamos los pepinos en trozos y cuando las cebollas estén listas, los añadimos a la sartén. Si, si! Lo que oís! No os asustéis que quedan deliciosos, ya veréis. 
Damos un par de vueltas para que se cocinen un poquito y ya retiramos del fuego. Los ponemos en un recipiente junto al caldo de verdura (o en su defecto agua), que habremos calentado para diluir en él el shiro miso. Trituramos bien con la batidora. 

Dejamos enfriar para tomar a temperatura ambiente, y lo servimos junto al cremoso que podremos poner por encima de la crema. 

Sencillo, sano y equilibrado. 

Plato macrobiotico

El plato estándar en la cocina Macrobiotica debe contener aquellos alimentos de temporada y ecológicos que nos aporten la suficiente energía y un adecuado equilibrio para poder sentirnos plenos y activos.
 
Dependiendo de la estación del año, del clima, o de la zona donde vivamos, elegiremos un tipo de alimento u otro (por ejemplo, ensalada en verano y estofado largo de verdura de raíz en invierno). También, se debe tener en consideración el estado de salud de la persona, ayudando a nuestro cuerpo con alimentos que cubran nuestras necesidades de ese momento (el mijo para estudiantes, el arroz para problemas gástricos, las azukis para fortalecer el riñón...).
 
Las proporciones de un plato estándar podrían ser:
40 % de cereales
20 % de proteína de calidad: legumbres, como garbanzos, lentejas, alubias, soja negra, azukis... Y también seitan, tempeh o tofu ahumado. Alguna vez algo de pescado fresco.
20 - 30 % de vegetales
10 % de sopa con Miso
5 % de semillas y frutos secos o grasa saludable (aceite de oliva, sésamo...)
5 % de algas marinas

Como hemos dicho, estas proporciones son aproximadas y variarán en función de la condición de la persona, su estado de salud, las condiciones climáticas, ambientales y territoriales, entre otras.
Esto es un resumen inicial para poder haceros con unas premisas básicas. En otros posts iremos profundizando más en el tema, haciendo especial hincapié en éstos y otros aspectos también importantes.
Cous-cous de calabacín, salchichas caseras de seitán, brócoli escaldado con salsa tahini y zanahoria estofada. De primero, por supuesto, sopa de miso con alga wakame

Dos maneras de comer quinoa en una misma receta

Hola cocinitas!

Esta semana quiero hablaros de la quinoa, un súper cereal que tiene una gran cantidad de propiedades y que se cultiva desde hace más de 7.000 años, siendo el principal productor Bolivia. Contiene un alto contenido de vitaminas B y E, isoflavonas (ideales para la mujer) y un índice glicémico bajo, lo que beneficia a personas con diabetes. Además, minerales como el hierro, fósforo, potasio, calcio, magnesio y zinc, y también, al no contener gluten, es totalmente aceptada para los celíacos. Y para concluir, podríamos valorar su alto porcentaje en fibra, que ayuda a la eliminación de resiudos y toxinas del organismo.
 
Debido a su alto alto valor nutritivo y las proteínas de alta calidad, sumado a su agradable sabor, la quinoa se ha convertido en un cereal bastante de moda últimamente. Por esto, si que me gustaría pediros que hicierais un uso responsable de ella, ya que al aumentar su exportación y consumo, los ciudadanos más desfavorecidos que siempre se han alimentado de ella en Bolivia o en otros países de suramérica, ahora no pueden consumirla debido a la gran demanda existente y el consiguiente aumento de los precios. Por eso, comprarla siempre biológica y, a poder ser, de comercio justo, que apoyen a los agricultores autóctonos y no acabemos convirtiéndola en algo tan explotado y modificado como el trigo o el maíz (con los intereses que todos sabemos que mueven...). Yo además, soy de las que opino que en occidente ya tenemos muchos cereales que hemos consumido siempre, como la espelta, el mijo, el arroz, la cebada... y por ello, la quinoa suelo utilizarla menos a menudo que éstos, como si fuera un capricho que me doy de vez en cuando, vamos!


Bueno, os dejo una nueva receta para que pongáis en práctica el gusto por comer algo rico, saludable y que además, os puede salvar un par de comidas!

Ingredientes para la receta base:
  • Una medida de quinoa, puede ser un vaso pequeño, grande, depende de la cantidad que queráis que os quede.
  • Zanahoria cortada a cuadraditos.
  • Cebolla picada.
  • Seta shitake picada (opcional).
  • Sal marina.
  • El doble de medida de agua mineral o caldo de verdura, que el utilizado de quinoa (es decir, un vaso de quinoa por dos de agua).
  • También podéis incluir o variar las verduras que pongáis: poner calabacín, calabaza...
 
Preparación:
 
1. Ponemos el agua o caldo en la olla a calentar. Cuando rompa a hervir, añadir las verduras picadas y la quinoa. Remover un poquito para mezclarlo todo bien, bajar el fuego y cocer suavemente durante aproximadamente 15 minutos o hasta que se haya absorbido el agua.
 
Y ya está!! No hay paso dos!!
 
Ahora os explico como hacer dos sencillas recetas con esta base de quinoa, que por supuesto, podéis comerla sola si queréis también y así ya tenéis cereal para tres comidas!

Hamburguesa de quinoa

Para esto, simplemente añadimos un poco de pan rallado si queremos que quede más compacta, pero si no lo coméis podéis hacerlo sin pan. Chafamos bien la mezcla, y la vamos apretando con las manos dándole forma redonda. Que os queden bien prietas para que no se rompan! Luego simplemente pasáis por la sartén con un poco de aceite para que no se peguen y ya están listas.
 
 
Otra opción es darles forma de croquetas y freírlas en aceite de calidad.


Rollitos de col rellenos de quinoa
 
 
Cogemos tantas hojas de col como rollitos queramos hacer, y las escaldamos en agua hirviendo con una pizca de sal marina durante aproximadamente unos 4 o 5 minutos. Las sacamos, dejamos enfriar un poco para no quemarnos los dedos. Una por una, vamos rellenándolas con la mezcla base que hemos hecho, y a la que a mi me gusta añadir unas pasas, jejeje. Y ya tan sencillo como cerrar empezando por un lado, apretando un poquito para que quede compacto, y terminar de cerrar con el otro lado de la hoja de col.
 
Sencillo pero delicioso!