Focaccia sin gluten

Hace poco que aterricé de mi viaje por Sicilia. Me encantó descubrir la rica y variada gastronomía que allí tienen, repleta de ingredientes y recetas provenientes de todas aquellas culturas mediterráneas que fueron ocupando la isla y que la convierten en un lugar tan especial.
Pero como en toda Italia, para aquellos que no consumimos gluten, se nos hace un poco cuesta arriba ver todas esas elaboraciones que hacen. Por esto, me vine con ideas en mi cabeza para intentar ir adaptándolas a una dieta sin gluten. Y la primera de esas adaptaciones ha sido esta fantástica focaccia! En Sicilia, es un alimento básico, que se consume muchísimo, y las encuentras de mil maneras: solas como si fueran tortas de pan y aceite, con hierbas, acompañadas de aceitunas o tomates secos, rellenas... Se realizan con cinco ingredientes básicos: harina, agua, aceite, levadura y sal, y además, se recomienda sea bastante rica en gluten...
Pero bueno, eso no ha impedido que haga la prueba, y haya obtenido este fantástico resultado.
Así que no espero más a compartiros la receta. Espero que la disfrutéis!

 
Ingredientes:
  • 190 gr de harina sin gluten (en mi caso, 80 gr de trigo sarraceno y 110 de maicena bio).
  • 30 gr de harina de garbanzo
  • 1/2 cucharadita de sal marina sin refinar
  • 2,7 gr de levadura seca
  • 1  cucharadita de melaza de arroz
  • 150 ml de agua templada
  • 3 cucharadas de aceite + un poco más para rociar
Elaboración:
 
1. Mezclamos la levadura seca con la melaza de arroz en un vaso de plástico, y añadimos un dedo de agua templada (es importante que no sea caliente ya que podemos estropear el fermento). En unos pocos minutos veremos que ha hecho espuma, cuando llegue a la mitad del vaso ya podremos utilizarla.
 
2. Ponemos la mezcla de harinas, junto a la sal, la levadura ya activada, el agua templada y el aceite de oliva en una panificadora - amasadora, programamos el amasado y unos 50 o 60 minutos de fermentado, hasta que veamos que la masa ha doblado su volumen. También puedes mezclar a mano, aunque es una masa un poco difícil de trabajar al principio, pero poco a poco te irás haciendo con ella. Es importante que la dejes luego reposar en un recipiente tapado con un paño y en una zona donde haga calor.
 
3. Una vez lista, la sacamos de la máquina o del bol, con las manos un poco húmedas, y la pasamos a la bandeja dónde la vayamos a cocinar, previamente engrasada con aceite de oliva. Le vamos dando la forma, y terminamos haciendo unos hoyos en la superficie, característicos de este tipo de tortas. Dejamos reposar nuevamente, tapado con un paño y en lugar cálido, hasta que vuelva a aumentar su volumen (aproximadamente unos 30 o 40 minutos, dependerá del calor).
 
4. Una vez lista, la pintamos con un poco de aceite de oliva virgen extra, y disponemos los ingredientes que queramos ponerle encima (tomates deshidratados, olivas negras, hierbas...) o simplemente un poco de sal en escamas.
 
5- Horneamos con calor arriba y abajo, en horno precalentado previamente a 180º, durante unos 20 o 30 minutos, hasta que se dore. Y lista para disfrutar!