Quinoa con brócoli y pasas

Hola gente!
La receta que os traigo hoy es una de mis básicas en el día a día por varias razones.

La primera de ellas es que la quinoa es considerada un  verdadero súper alimento por su gran aporte nutricional, ya que contiene todos los aminoácidos esenciales, un buen aporte de vitaminas (sobre todo del grupo B y C) y minerales, fibra y grasas saludables. Y además, es un pseudocereal que no contiene gluten, por lo que puede ser consumida sin ningún problema por celiacos e intolerantes al gluten. Si queréis mas información nutricional, podéis ir a este enlace


La segunda razón, es lo fácil que es cocinarla y que prácticamente acompaña bien con cualquier tipo de verduras (cocinadas, crudas, crucíferas, verduras dulces...), además de poder consumirse de múltiples formas: caliente, fría en ensalada, sofrita, en hamburguesas o tipo croquetas, guisada, en porridge o crema para desayunar... ¡Imaginación al poder! 


Y la última de ellas, ¡que está deliciosa! Así que si todavía no la has probado, creo que te he dado buenas razones para hacerlo ya, ¿no?. 



De momento aquí te dejo una receta sencilla y muy sabrosa, pero también puedes probar con esta entrada del blog en la que te enseño dos maneras de comer quinoa con una sola receta. Espero que te guste y te animes a experimentar con este regalo de la naturaleza. 





Ingredientes (para 4 raciones)
  • 320 gr de quinoa (puede ser blanca, roja o mezcla).
  • El doble de volumen de quinoa en agua de calidad para la cocción.
  • Sal marina sin refinar,
  • Aceite de oliva virgen extra primera prensión en frío.
  • Una cebolla grande.
  • Dos dientes de ajo o si no te sienta bien dos cucharadas soperas de ajo en polvo.
  • Pasas, al gusto.
  • Piñones o pipas de girasol tostadas.
  • Un brócoli mediano.

Elaboración: 10' de preparado, 15' minutos de cocción. 

1. Calentamos el aceite en una olla o sartén. Mientras cortamos la cebolla en medias lunas y picamos el ajo, si vamos a utilizarlo.

2. Cuando el aceite esté caliente, pero con cuidado de que no se queme demasiado, añadimos las cebollas y el ajo, una pizca de sal marina, y vamos pochando poco a poco, para que la cebolla vaya soltando su jugo y saque todo su dulzor.

3. Mientras, lavamos la quinoa, escurrimos y reservamos.

4. Añadimos a la sartén un par de puñados de pasas (a mi me gusta que lleve bastante), las pipas o piñones, removemos para mezclar bien, y seguidamente añadimos la quinoa ya escurrida. Volvemos a mezclar bien y añadimos el agua para la cocción, junto a otra pizca de sal marina. Lo llevamos a ebullición, tapamos y dejamos cocer durante 10 minutos.

5. Mientras tanto, lavamos y picamos el brócoli en trozos no muy grandes.

6. Al pasar los 10 minutos, destapamos la sartén, añadimos el brócoli por encima, y volvemos a tapar, dejándolo cocer unos 5 minutos más o hasta que veamos que se ha absorbido todo el agua. De esta forma, el brócoli se va cociendo al vapor, y conserva estupendamente todas sus propiedades, y la quinoa mientras tanto se acaba de cocer.

7. Una vez acabe el tiempo de cocción, mezclamos bien el brócoli con la quinoa y servimos.

8. Y a comer calentito que ahora apetece mucho más.

Si os gusta la receta, no olvidéis darle un me gusta en la página de Facebook o Instagram, y  a compartir con más gente. Y si hacéis una foto estaré encantada de que me etiquetéis como @carmen_chimpunkan

Muchas gracias por leerme, por estar ahí y por querer alimentarte con más consciencia.

Trufas raw de cacao o arañas dulces para Halloween. Sin gluten y sin azúcares.

Esta noche, noche de Halloween, de brujillas y fantasmas, o víspera del día de difuntos, celebres lo que celebres, es una fecha especial. Y claro, los dulces, en ocasiones especiales, ¡siempre hacen acto de presencia! Pero ya sabéis que esto para mí no es renunciar a comer saludable, por eso os escribo este post. Para dejaros con una receta rápida, saludable, sin gluten, sin lácteos, sin azúcares refinados o procesados, vegana. Vamos, ¡más saludable y nutritiva imposible!.

Así que sin más explicación, y por si os han invitado a una cena de Halloween de esas en las que todo el mundo se curra un plato o tapa especial, os dejo esta receta dulce que podéis hacer en tan solo 10 minutos y que está rica no, ¡lo siguiente!.

Así que venga, que los más retardados no tenéis excusa, ¡todavía llegáis a tiempo!

Que tengáis una maravillosa noche y un bonito día de todos los Santos mañana. Que mezclar tradiciones tampoco es todo lo malo.


Un súper abrazo terrorífico!




Ingredientes: para unas 8 arañas
  • 1 taza de copos de avena triturados
  • 1 cucharada de cacao en polvo puro (también podéis usar algarroba)
  • 6 o 7 dátiles medjool remojados unos minutos antes
  • Espirales de regaliz bio y veganas, sin azúcares.
  • Bolitas dulces o cualquier otra cosa para la decoración (más abajo os doy ideas).

Preparación: 1 minuto mezcla + 5 minutos enfriado + 4 minutos montaje

1. Poner la avena en copos en la batidora o procesador y triturar bien.

2. Añadir el cacao en polvo y los dátiles remojados y sin hueso. Volver a triturar bien para que quede una masa bien integrada.

3. Poner la masa en un recipiente y meter al congelador durante 5 minutos para que endurezca un poco y se pueda trabajar mejor después.

4. Pasado el tiempo, sacar del congelador, formar bolas para hacer el cuerpo, e ir decorando con la regaliz y las bolitas dulces, o con otras cosas que tengáis por casa: podéis poner de ojos semillas de lino, de girasol, trocitos de almendra o avellana, también decorar la mitad del cuerpo con coco rallado, como si fuera el pelillo de la araña... ¡Imaginación al poder!

5. Por último, dejar en el frigorífico hasta la hora de comerlas, que así estarán un poquito más compactas.

Espero que os gusten mucho, mucho.

Cupcakes de calabaza



Como no, uno de los primeros vegetales que me vienen a la cabeza cuando oigo la palabra otoño es... CALABAZA!!! Asi, en mayúsculas, porque mira que me gustan y me encantan! Y aunque no soy muy fanática de la fiesta de Halloween, si que me gusta preparar para estas fechas algunas recetas con este fantástico ingrediente.
Así que hoy os dejo esta receta deliciosa, que para los mañosos en repostería y seguidores de detalles macabros en estos días, puede ser perfecta para servir como base a una terrorífica decoración.

 
 
Ingredientes (para 12 cupcakes)
  • 200 gr de harina semintegral de espelta.
  • 1 y ½ cucharadita de levadura química.
  • ¼ de cucharadita de jengibre en polvo.
  • 2 cucharaditas de canela.
  • 180 ml de puré de calabaza (lo podemos hacer asando al horno la calabaza para que saque todo su dulzor).
  • 3 huevos eco (de gallina feliz).
  • 100 ml de aceite de oliva primera prensión en frío.
  • 160 gr de melaza de arroz.
Elaboración (10” para la mezcla y 20” de cocción)
1. Precalentar el horno a 170º grados.
2. Ponemos los ingredientes líquidos en un bol (huevos, melaza de arroz y aceite) y batimos bien. Añadimos el puré de calabaza y seguimos batiendo hasta que la mezcla quede homogénea. Ponemos la canela y el jengibre.
3. Tamizamos la harina junto a la levadura química y la vamos añadiendo poco a poco a la mezcla anterior mientras seguimos batiendo.
4. Una vez lista la mezcla, preparamos las cápsulas para magdalenas en un molde específico (es aconsejable ya que si no pueden deformarse en el papel y no quedar bien), y vamos rellenándolas hasta ¾ partes de su capacidad con la ayuda de una cuchara o manga pastelera.
 
5. Horneamos durante unos 20 o 25 minutos, hasta que al pincharlas salga el palillo limpio.
6. Las dejamos enfriar sobre una rejilla, antes de probarlas. Siiii!!! Hay que esperar!!! y os lo digo por experiencia, no sabéis lo indigestas que pueden ser si las comes recién salidas del horno....

 
7. Por último, la decoración final. Si alguien se anima a hacerla, que pase la foto!!
Que paséis una buen festividad de Todos los Santos y/o una espeluznante noche de Halloween!!



Curry otoñal con arroz integral

Hola a todos y todas!
 
Primero de todo, disculparme por estar tanto tiempo sin publicar... Han sido unos meses de muchos cambios, desconexión, profundización y autoconocimiento, pero ahora puedo decir que vuelvo con las pilas cargadas para ofreceros lo mejor de mi que os pueda dar! :)
 
Parque de Shinjuku,
Foto de Irukina en flickr
Y como no, este regreso, sólo podía ocurrir en el inicio del Otoño... Esta estación del año que tanto deseo que llegue, porque me llena de calma, tranquilidad, y me ayuda a ese recogimiento que poco a poco mi cuerpo va pidiéndome después de los meses de desenfreno veraniegos, jejeje. Y es que como buena "Tierra" que soy, el momento del cambio hacia el otoño o lo que en este teoría se conoce como verano tardío, me proporciona estabilidad, me llena de ganas de empezar a gestar proyectos nuevos y seguir en ese proceso de autoconocimiento. Esa conexión con la tierra y con mi energía femenina es vital para mi.
 
Pero es que además, en lo que a alimentación se refiere, es la época en la que más disfruto de los alimentos que da la tierra y que nutren a mi estómago, mi bazo y mi páncreas. Ese sabor dulce que nos dan las verduras como las calabazas, las cebollas, las chirivías... y que me encanta incorporar en las recetas que hago.
 
Y sin enrollarme más, que ya hablaremos más sobre los alimentos en cada una de las transformaciones, hoy os dejo con una receta que me encanta, y que dedico a mi hermano Adriano y su gran pasión por las especias!
 
Ingredientes (para 4 personas):
  • 1/4 de calabaza redonda o totanera, que sea grande.
  • Un bulbo de hinojo.
  • Una cebolla grande.
  • Un calabacín.
  • Aceite de sésamo.
  • Sal marina.
  • Curry al gusto: yo utilizo una mezcla que lleva cúrcuma, cilantro en polvo, comino, jengibre, nuez moscada, clavo, ajo en polvo.
  • Crema de arroz para cocinar, o de coco, para ser más original.
  • Arroz integral hervido.
Elaboración (25 - 30 minutos)
 
1. Troceamos las verduras en trozos no muy pequeños. Ponemos a calentar un recipiente y añadimos un poco de aceite de sésamo para saltear las verduras: primero los trozos de cebolla con una pizca de sal marina para que vayan soltando el agua. Cuando pierdan un poco de intensidad añadimos el hinojo, cocinamos unos minutos a fuego suave y con tapa. Después, añadimos la calabaza y por último el calabacín, rehogamos unos minutos más.
 
2. Una vez las verduras se han rehogado un poco, añadimos el curry, mezclamos bien, y enseguida echamos el agua mineral sin que llegue a cubrir del todo, otro poco de sal marina, tapamos, y cocinamos durante aproximadamente unos 20 minutos, hasta que veamos que el agua se ha consumido prácticamente.
 
3. Para terminar, añadimos la crema de arroz o coco, salamos un pelín para que adquiera sabor, y cocinamos un par de minutos más, sin tapa, hasta que vaya espesando y quede meloso.
 
4. Por último, servimos acompañado de arroz integral, que para mí es la combinación perfecta!
 
A disfrutar!
 
P.D.: el olor que queda en la cocina después de esta receta es de lo que más me agrada! :)
 

Potaje dulce de garbanzos

El otoño comienza a marcar un cambio en los alimentos y en la forma en los que los cocinamos. Las cocciones cortas y frescas dan paso a otras más largas, que nos aportan más calor, concentración y nos refuerzan. De esta forma, podemos empezar ese recogimiento interior que nos prepara para afrontar el invierno.  Así, podemos utilizar salteados largos, estofados, potajes, cocina a presión, brasas y horno, sin abusar mucho de este último en la preparación de productos horneados como galletas o panes muy secos. 
 
El otoño se relaciona en medicina oriental con el elemento metal, el cual queda representado en nuestro cuerpo por pulmones e intestino grueso. Es importante nutrirlos adecuadamente a través del alimento para mantenerlos estables y fuertes, permitiéndonos por tanto afrontar las situaciones de frío de la próxima estación.
 
Los alimentos más adecuados para esta época serían cereales integrales, sobre todo arroz integral de grano corto, legumbres como lentejas o garbanzos (verano tardío), sopas, miso, verdura verde e incluso algo picante (rábanos, berros...) y sobre todo dar mucha importancia al dulzor tan delicioso que nos aportan las verduras redondas y de raíz de esta temporada: calabaza, col, cebolla, zanahoria, chirivía...). Con todos estos productos podemos elaborar comidas deliciosas y nutritivas que nos reconforten, nos den centro y estabilidad, y nos refuercen.
 
La receta que os propongo hoy es tan sencilla de hacer pero a la vez tan dulce y reconstituyente que seguro la incorporaréis a vuestras recetas para utilizar de forma ocasional. Ya me diréis! Espero que os guste y os endulce

 
Ingredientes (para 4 personas):
  • 250 gr de garbanzos puestos a remojo la noche anterior con un trozo de alga kombu, o un bote de garbanzos cocidos asegurándonos que sean ecológicos y no lleven en su preparación conservantes.
  • Verduras redondas y de raíz: yo he puesto zanahoria, cebolla, calabaza, y también un poco de calabacín.
  • Aceite de oliva virgen extra de 1ª prensión en frío.
  • Sal marina herbamar o añadir hierbas a tu gusto, como cebollino, perejil...
  • Laurel.
  • Comino (si no hay limitaciones de utilizar especias).
Elaboración
 
1. Preparamos en una olla exprés los garbanzos de la siguiente forma: tiramos el agua de remojo, ponemos el alga kombu en la base de la olla, añadimos los garbanzos y cocinamos hasta que queden tiernos (el tiempo dependerá del tipo de olla que utilices). Reservamos. Podemos cocerlos por la noche y así tenerlos listos para al mediodía poder ir más rápido. Si utilizamos garbanzos de bote sólo habrá que abrir, enjuagar bien y reservar.
 
2.Partimos las verduras en trozos grandes. Salteamos una cebolla en un poco de aceite, a fuego suave y tapada, y con una pizca de sal marina para que ayude a sacar su dulzor natural. Para restricciones en uso de aceite se pondrá en crudo junto con las otras verduras. Una vez esté bien cocinada, añadiremos el resto de verduras, el laurel, un poco de camino, y las hierbas. Mezclaremos bien y pondremos agua que no llegue a cubrir las verduras. Cocinaremos a fuego suave durante aproximadamente 25 o 30 minutos. En los últimos diez minutos de cocción añadiremos los garbanzos, rectificaremos de sal al gusto, y dejaremos finalizar la cocción. Debemos estar pendiente de que no queden sin agua y se cocinen muy lentamente.
 
3. Servir caliente y disfrutar.