Pakoras veganas de trigo sarraceno (sin gluten, sin huevo, sin lácteos)

Hola a todos y todas!!
 
Ya es viernes, y hoy quiero dejaros una receta muy sencilla con la que podéis sorprender a familia o amigos este fin de semana. Las pakoras, son una especie de tortitas o buñuelos hindúes, que normalmente se hacen con verduras de todo tipo. Es más, para esta receta, podréis utilizar cualquier verdura que tengáis por casa, por lo que no hace falta que tengas que comprar los ingredientes aposta para poder hacerla. Como os decía, además de verduras, la masa se hace con harina de garbanzo. Hasta aquí la pakora tradicional, pero resulta que tenía un estupendo guiso de lentejas para comer y me faltaba el acompañamiento de cereal para hacer mi plato completo, equilibrado, nutritivo y saludable.

Por eso, y porque hace un frío que pela, aproveché que tenía harina de sarraceno para sacar esta receta. Por si no lo sabéis, el trigo sarraceno es un cereal de invierno muy apropiado para tiempo tan frío como el de estos días, ya que calienta internamente más que otros cereales. También podéis utilizar el trigo sarraceno en grano, dejándolo en remojo unas horas antes en el doble de su volumen de agua, al día siguiente lo escurrís bien, añadís agua nueva y trituráis.
 
En cuanto a las especias, podéis utilizar éstas, otras que os gusten más como curry, nuez moscada... o no utilizar ninguna directamente, aunque yo entonces os recomendaría poner un poco más de sal.
 
Y ahora si, vamos con la receta!
 
Ingredientes (para unas 10 pakoras)
  • 1/2 taza de Harina de trigo sarraceno.
  • Sal marina.
  • 1/2 cucharada de café de cúrcuma.
  • 1 cucharada de café de comino.
  • Un poco de pimienta negra molida.
  • Una pizca de bicarbonato.
  • Agua mineral, la que admita.
  • Verduras diversas, cortadas en trocitos pequeños y finos. En mi caso, zanahoria cortada en kimpira, puerro muy picado, y perejil.
  • Aceite de oliva virgen extra de primera prensión en frío.

 Elaboración (15 minutos; opción horno 25 minutos)
 
1. Picamos y troceamos bien la verdura que vayamos a utilizar.
2. Preparamos la masa de pakoras, mezclando bien la harina con las especias, la sal y el bicarbonato. Vamos añadiendo el agua poco a poco hasta conseguir una masa que no sea muy líquida, pero tampoco demasiado espesa. Veréis que no es necesaria demasiada agua. Dejamos reposar unos minutos.
3. Mientras tanto, ponemos a calentar una sartén con el aceite de oliva. Mezclamos las verduras bien dentro de la masa. Cuando el aceite haya alcanzado su punto de calor, que podemos saber tirando una gotita de la masa y viendo que sube rápidamente hacia arriba, vamos cogiendo con una cuchara sopera parte de la mezcla y dejándola caer en la sartén. Al principio no tocarlas ya que se os quedarán pegadas, pero al minuto aproximadamente, se despegarán y las tendréis listas para dar la vuelta y acabar de dorarlas. Dejarlas escurrir sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Hacer este proceso hasta que no quede masa.
 
Otra opción, para quién no quiere o no puede comer fritos, es hacerlas al horno. Para esto, sólo tendréis que engrasar una fuente o utilizar un papel vegetal de horno para que no se os peguen. Hornearlas a 170º durante aproximadamente 10 o 15 minutos, o hasta que veáis que se están dorando.
 
 
Y ahora, a disfrutarlas!! Espero vuestras fotos si os animáis a hacerlas!! Podéis etiquetarme en ellas en instagram (@carmen_chimpunkan) o colgarlas en la página de Facebook (https://www.facebook.com/Chimpunkan)

Curry otoñal con arroz integral

Hola a todos y todas!
 
Primero de todo, disculparme por estar tanto tiempo sin publicar... Han sido unos meses de muchos cambios, desconexión, profundización y autoconocimiento, pero ahora puedo decir que vuelvo con las pilas cargadas para ofreceros lo mejor de mi que os pueda dar! :)
 
Parque de Shinjuku,
Foto de Irukina en flickr
Y como no, este regreso, sólo podía ocurrir en el inicio del Otoño... Esta estación del año que tanto deseo que llegue, porque me llena de calma, tranquilidad, y me ayuda a ese recogimiento que poco a poco mi cuerpo va pidiéndome después de los meses de desenfreno veraniegos, jejeje. Y es que como buena "Tierra" que soy, el momento del cambio hacia el otoño o lo que en este teoría se conoce como verano tardío, me proporciona estabilidad, me llena de ganas de empezar a gestar proyectos nuevos y seguir en ese proceso de autoconocimiento. Esa conexión con la tierra y con mi energía femenina es vital para mi.
 
Pero es que además, en lo que a alimentación se refiere, es la época en la que más disfruto de los alimentos que da la tierra y que nutren a mi estómago, mi bazo y mi páncreas. Ese sabor dulce que nos dan las verduras como las calabazas, las cebollas, las chirivías... y que me encanta incorporar en las recetas que hago.
 
Y sin enrollarme más, que ya hablaremos más sobre los alimentos en cada una de las transformaciones, hoy os dejo con una receta que me encanta, y que dedico a mi hermano Adriano y su gran pasión por las especias!
 
Ingredientes (para 4 personas):
  • 1/4 de calabaza redonda o totanera, que sea grande.
  • Un bulbo de hinojo.
  • Una cebolla grande.
  • Un calabacín.
  • Aceite de sésamo.
  • Sal marina.
  • Curry al gusto: yo utilizo una mezcla que lleva cúrcuma, cilantro en polvo, comino, jengibre, nuez moscada, clavo, ajo en polvo.
  • Crema de arroz para cocinar, o de coco, para ser más original.
  • Arroz integral hervido.
Elaboración (25 - 30 minutos)
 
1. Troceamos las verduras en trozos no muy pequeños. Ponemos a calentar un recipiente y añadimos un poco de aceite de sésamo para saltear las verduras: primero los trozos de cebolla con una pizca de sal marina para que vayan soltando el agua. Cuando pierdan un poco de intensidad añadimos el hinojo, cocinamos unos minutos a fuego suave y con tapa. Después, añadimos la calabaza y por último el calabacín, rehogamos unos minutos más.
 
2. Una vez las verduras se han rehogado un poco, añadimos el curry, mezclamos bien, y enseguida echamos el agua mineral sin que llegue a cubrir del todo, otro poco de sal marina, tapamos, y cocinamos durante aproximadamente unos 20 minutos, hasta que veamos que el agua se ha consumido prácticamente.
 
3. Para terminar, añadimos la crema de arroz o coco, salamos un pelín para que adquiera sabor, y cocinamos un par de minutos más, sin tapa, hasta que vaya espesando y quede meloso.
 
4. Por último, servimos acompañado de arroz integral, que para mí es la combinación perfecta!
 
A disfrutar!
 
P.D.: el olor que queda en la cocina después de esta receta es de lo que más me agrada! :)
 

Dos maneras de comer quinoa en una misma receta

Hola cocinitas!

Esta semana quiero hablaros de la quinoa, un súper cereal que tiene una gran cantidad de propiedades y que se cultiva desde hace más de 7.000 años, siendo el principal productor Bolivia. Contiene un alto contenido de vitaminas B y E, isoflavonas (ideales para la mujer) y un índice glicémico bajo, lo que beneficia a personas con diabetes. Además, minerales como el hierro, fósforo, potasio, calcio, magnesio y zinc, y también, al no contener gluten, es totalmente aceptada para los celíacos. Y para concluir, podríamos valorar su alto porcentaje en fibra, que ayuda a la eliminación de resiudos y toxinas del organismo.
 
Debido a su alto alto valor nutritivo y las proteínas de alta calidad, sumado a su agradable sabor, la quinoa se ha convertido en un cereal bastante de moda últimamente. Por esto, si que me gustaría pediros que hicierais un uso responsable de ella, ya que al aumentar su exportación y consumo, los ciudadanos más desfavorecidos que siempre se han alimentado de ella en Bolivia o en otros países de suramérica, ahora no pueden consumirla debido a la gran demanda existente y el consiguiente aumento de los precios. Por eso, comprarla siempre biológica y, a poder ser, de comercio justo, que apoyen a los agricultores autóctonos y no acabemos convirtiéndola en algo tan explotado y modificado como el trigo o el maíz (con los intereses que todos sabemos que mueven...). Yo además, soy de las que opino que en occidente ya tenemos muchos cereales que hemos consumido siempre, como la espelta, el mijo, el arroz, la cebada... y por ello, la quinoa suelo utilizarla menos a menudo que éstos, como si fuera un capricho que me doy de vez en cuando, vamos!


Bueno, os dejo una nueva receta para que pongáis en práctica el gusto por comer algo rico, saludable y que además, os puede salvar un par de comidas!

Ingredientes para la receta base:
  • Una medida de quinoa, puede ser un vaso pequeño, grande, depende de la cantidad que queráis que os quede.
  • Zanahoria cortada a cuadraditos.
  • Cebolla picada.
  • Seta shitake picada (opcional).
  • Sal marina.
  • El doble de medida de agua mineral o caldo de verdura, que el utilizado de quinoa (es decir, un vaso de quinoa por dos de agua).
  • También podéis incluir o variar las verduras que pongáis: poner calabacín, calabaza...
 
Preparación:
 
1. Ponemos el agua o caldo en la olla a calentar. Cuando rompa a hervir, añadir las verduras picadas y la quinoa. Remover un poquito para mezclarlo todo bien, bajar el fuego y cocer suavemente durante aproximadamente 15 minutos o hasta que se haya absorbido el agua.
 
Y ya está!! No hay paso dos!!
 
Ahora os explico como hacer dos sencillas recetas con esta base de quinoa, que por supuesto, podéis comerla sola si queréis también y así ya tenéis cereal para tres comidas!

Hamburguesa de quinoa

Para esto, simplemente añadimos un poco de pan rallado si queremos que quede más compacta, pero si no lo coméis podéis hacerlo sin pan. Chafamos bien la mezcla, y la vamos apretando con las manos dándole forma redonda. Que os queden bien prietas para que no se rompan! Luego simplemente pasáis por la sartén con un poco de aceite para que no se peguen y ya están listas.
 
 
Otra opción es darles forma de croquetas y freírlas en aceite de calidad.


Rollitos de col rellenos de quinoa
 
 
Cogemos tantas hojas de col como rollitos queramos hacer, y las escaldamos en agua hirviendo con una pizca de sal marina durante aproximadamente unos 4 o 5 minutos. Las sacamos, dejamos enfriar un poco para no quemarnos los dedos. Una por una, vamos rellenándolas con la mezcla base que hemos hecho, y a la que a mi me gusta añadir unas pasas, jejeje. Y ya tan sencillo como cerrar empezando por un lado, apretando un poquito para que quede compacto, y terminar de cerrar con el otro lado de la hoja de col.
 
Sencillo pero delicioso!
 


Crema de chirivía y jengibre

La receta que os propongo hoy es una de mis favoritas! La verdad es que soy adicta a las cremas... (podéis comprobar que en la etiqueta "cremas" ya hay unas cuantas publicadas...). Son tan fáciles de hacer pero a la ve están tan ricas que no puedo resistirme. Y en invierno, cuando llegas a casa después de un largo día, me encanta tener una para cenar bien calentita. Y este es el caso de la crema que hoy os traigo.

Esta crema, se compone fundamentalmente de verduras de raíz, por lo que ayuda mucho a relajar, reconfortar, y nutre los órganos relacionados con el elemento tierra (estómago, bazo, páncreas). El toque de jengibre le da ese pequeño picante para "polarizar" y que al mismo tiempo nos creará calor interno. Como véis, son todo beneficios! Así que os dejo la receta.

Ingredientes: (para 4 raciones grandes)
  • 1 kg de chirivía aproximadamente.
  • 500 gr de zanhoria.
  • 2 cebollas grandes.
  • Un trozo de jengibre fresco (el tamaño que consideréis dependiendo del gusto, yo pongo un buen trozo).
  • Caldo de verdura o agua (yo normalmente utilizo agua y sale muy sabrosa).
  • Sal marina.
  • Aceite de oliva virgen extra ecológico.

Preparación:
Esta receta admite dos posibilidades: sofriendo ligeramente la verdura o si estáis en proceso de curación simplemente sin ese pochado inicial, os aseguro que sale igual de buena!
 
1. Pelamos la chirivia, limpiamos bien la zanahoria y las picamos junto a la cebolla. Si vamos a sofréir la verdura, ponemos primero la cebolla en una cazuela con un poco de aceite de oliva y pochamos con una pizca de sal marina a fuego suave para que vaya soltando todo su dulzor. Cuando empiece a quedar transparente, añadimos la chirivía y zanahoria picadas rehogando durante unos minutos más.
 
2. Una vez tenemos el rehogado, cubrir con el caldo o el agua hasta un par de dedos por encima, rectificamos de sal y cocemos a fuego suave y tapado durante unos 20 minutos. Si no vamos a añadir sofrito, simplemente ponemos la verdura igual de troceada directamente sobre el agua de cocción, añadimos la sal y hervimos durante el mismo tiempo.
 
3. Y bueno, sólo queda retirar del fuego y triturar, dejando la mezcla más o menos espesa a vuestro gusto. Yo siempre suelo quitar bastante caldo, y a medida que voy batiendo, voy añadiendo hasta conseguir la consistencia que me gusta.
 
Como véis, es "pan comido"!. A mi me encanta acompañarla con unas chips de remolacha deshidratada.. Mmmm.... Espero que os guste!


Crema de chirivía y jengibre con chips de remolacha deshidratada

Potaje dulce de garbanzos

El otoño comienza a marcar un cambio en los alimentos y en la forma en los que los cocinamos. Las cocciones cortas y frescas dan paso a otras más largas, que nos aportan más calor, concentración y nos refuerzan. De esta forma, podemos empezar ese recogimiento interior que nos prepara para afrontar el invierno.  Así, podemos utilizar salteados largos, estofados, potajes, cocina a presión, brasas y horno, sin abusar mucho de este último en la preparación de productos horneados como galletas o panes muy secos. 
 
El otoño se relaciona en medicina oriental con el elemento metal, el cual queda representado en nuestro cuerpo por pulmones e intestino grueso. Es importante nutrirlos adecuadamente a través del alimento para mantenerlos estables y fuertes, permitiéndonos por tanto afrontar las situaciones de frío de la próxima estación.
 
Los alimentos más adecuados para esta época serían cereales integrales, sobre todo arroz integral de grano corto, legumbres como lentejas o garbanzos (verano tardío), sopas, miso, verdura verde e incluso algo picante (rábanos, berros...) y sobre todo dar mucha importancia al dulzor tan delicioso que nos aportan las verduras redondas y de raíz de esta temporada: calabaza, col, cebolla, zanahoria, chirivía...). Con todos estos productos podemos elaborar comidas deliciosas y nutritivas que nos reconforten, nos den centro y estabilidad, y nos refuercen.
 
La receta que os propongo hoy es tan sencilla de hacer pero a la vez tan dulce y reconstituyente que seguro la incorporaréis a vuestras recetas para utilizar de forma ocasional. Ya me diréis! Espero que os guste y os endulce

 
Ingredientes (para 4 personas):
  • 250 gr de garbanzos puestos a remojo la noche anterior con un trozo de alga kombu, o un bote de garbanzos cocidos asegurándonos que sean ecológicos y no lleven en su preparación conservantes.
  • Verduras redondas y de raíz: yo he puesto zanahoria, cebolla, calabaza, y también un poco de calabacín.
  • Aceite de oliva virgen extra de 1ª prensión en frío.
  • Sal marina herbamar o añadir hierbas a tu gusto, como cebollino, perejil...
  • Laurel.
  • Comino (si no hay limitaciones de utilizar especias).
Elaboración
 
1. Preparamos en una olla exprés los garbanzos de la siguiente forma: tiramos el agua de remojo, ponemos el alga kombu en la base de la olla, añadimos los garbanzos y cocinamos hasta que queden tiernos (el tiempo dependerá del tipo de olla que utilices). Reservamos. Podemos cocerlos por la noche y así tenerlos listos para al mediodía poder ir más rápido. Si utilizamos garbanzos de bote sólo habrá que abrir, enjuagar bien y reservar.
 
2.Partimos las verduras en trozos grandes. Salteamos una cebolla en un poco de aceite, a fuego suave y tapada, y con una pizca de sal marina para que ayude a sacar su dulzor natural. Para restricciones en uso de aceite se pondrá en crudo junto con las otras verduras. Una vez esté bien cocinada, añadiremos el resto de verduras, el laurel, un poco de camino, y las hierbas. Mezclaremos bien y pondremos agua que no llegue a cubrir las verduras. Cocinaremos a fuego suave durante aproximadamente 25 o 30 minutos. En los últimos diez minutos de cocción añadiremos los garbanzos, rectificaremos de sal al gusto, y dejaremos finalizar la cocción. Debemos estar pendiente de que no queden sin agua y se cocinen muy lentamente.
 
3. Servir caliente y disfrutar.
 

A la rica calabaza!

¡Me encantan todas!
Hoy es día de calabaza! Y no porque sea Halloween ni nada de eso, que desde siempre el otoño nos da la posibilidad de disfrutar de esta maravilla que podemos cocinar de muy diversas formas. Del mismo modo, encontramos buena variedad de ellas, como la calabaza "totanera" que llamamos en Murcia, y que es super dulce (al horno es un vicio para mi), la Potimarrón o de Hokaido (con un agradable sabor que recuerda a la castaña) o la calabaza "pera", que para cremas y cocinados aporta una textura perfecta. Hay muchísimas más, que depende mucho de la zona dónde vivas también, pero éstas son las tres que más suelo utilizar.
 
Así que hoy, coincidiendo con que todo el mundo estará lleno de calabazas, yo voy a darle mi pequeño homenaje con este post. Os dejo una serie de recetas con ellas para que las disfrutéis.
 
 
 
 
CALABAZA DE HOKAIDO RELLENA DE AZUKIS
 
Ingredientes: (para 4 personas)
  • Una calabaza de hokaido mediana.
  • 60 g de Azukis, puestas en remojo la noche anterior con alga kombu (también podéis utilizar soja negra).
  • 50 g de Arroz integral.
  • 2 puerros.
  • Aceite de oliva o sésamo.
  • Sal marina.
  • Tamari
  • Perejil fresco.
 
Elaboración:
1. Ponemos a asar la calabaza partida en dos de manera vertical, para que queden dos partes lo más "chatas" posible. El horno a unos 180º - 200º durante aproximadamente una hora (dependerá de tu horno). Para saber si está bien cocinada podéis pincharla.
 
2. Al mismo tiempo, preparamos las azukis que habremos tenido en remojo durante la noche anterior. Primero de todo, picamos el puerro entero, lo blanco y lo que podamos aprovechar del verde también, y lo sofreímos brevemente con una pizca de aceite de oliva o sésamo. Añadimos las azukis, el arroz integral, el alga kombu, agua y una poca sal marina para su cocción (no demasiada ya que añadiremos tamari después). Cocemos durante 45 minutos a fuego suave. Cuando queden 5 minutos para finalizar, añadimos un chorrito de tamari al gusto para dar sabor. Reservar.
 
3. Vamos a comprobar cómo está nuestra calabaza, y cuando esté lista, le quitamos las pepitas o semillas (que podemos guardar para utilizarlas) y procedemos a rellenarla con el guiso. La metemos unos minutos más al horno para que la calabaza absorba el sabor del guiso también a través del caldito que suelte.
 
4. Para servir, espolvoreamos con perejil fresco.
 
 
 
 
CREMA DE CALABAZA Y CANELA
 
Esta receta suelo hacerla con la calabaza tipo pera, aunque con la "totanera" sale con un dulzor especial.
 
Ingredientes: (para 4 personas)
  • 500 g de calabaza.
  • Dos cebollas medianas.
  • Aceite de oliva.
  • Sal marina.
  • Una rama de canela.
 
Elaboración:
 
1. Pelamos la calabaza y la cortamos en cubos. Troceamos las cebollas.
 
2. Ponemos en una cazuela un poco de aceite y pochamos a fuego lento las cebollas para ir sacando su dulzor poco a poco. Para esto, las ponemos con el fuego medio y empezamos a sofreírlas, removiendo de abajo a arriba de vez en cuando. Cuándo empiecen a ponerse transparentes añadimos sal marina, tapamos y bajamos el fuego al mínimo para cocinar un poco más unos 10 o 15 minutos, pero con cuidado que no se queme ni se dore.
 
3. Cuando esté hecha añadimos la calabaza, la rama de canela entera y agua que no cubra del todo. Ponemos otra poca sal marina y cocemos durante unos 20 minutos.
 
4. Para acabar, sacamos la rama de canela y trituramos todo. Servimos caliente y si os apetece, espolvoreáis una pizca de canela más por encima.
 
 
 
 
 
RECETA DE PAN DE CALABAZA
 
Esta receta la he adaptado de una que encontré buceando por internet en www.hogarutil.com
 
Ingredientes:


  • 500 gr de calabaza troceada (pelada  y sin semillas)
  • 2 cucharaditas de levadura seca de panadería o 15 gr de levadura fresca.
  • 2 cucharaditas de melaza de arroz
  • 300 gr de harina integral de espelta
  • 200 gr de harina de manitoba
  • 2 cucharaditas de sal marina
 
Elaboración:
 
1. Poner a cocer a fuego suave la calabaza troceada con un poco de sal marina durante 20 minutos. Escurrir muy bien pero reservar el agua de cocción. Tritura la calabaza bien y déjala enfriar.
 
2. Pon la levadura en 60 ml del agua de cocción reservada, pero cuida que no esté muy caliente sino templada. Deja reposar cinco minutos para que se disuelva bien y añade después las cucharaditas de melaza y mezcla bien.
 
3. En un bol, pon las harinas y la sal marina, mezcla bien, haz un agujero en el centro, y añade la mezcla anterior y la calabaza triturada. Empieza a mezclar, amasando poco a poco, hasta conseguir una masa espesa y pegajosa (si es necesario, añade alguna cucharada más de agua de la cocción). Continua amasando hasta que puedas conseguir una masa homogénea y elástica, y entonces cúbrela con un paño y déjala reposar en un lugar cálido durante una hora - hora y media, o hasta que doble su volumen.
 
4. Coge de nuevo la masa, golpéala un poco para sacarle el aire, y da forma al pan sobre la bandeja del horno pincelada con un poco de aceite para que no se pegue la base. Haz algún corte si quieres arriba, y cúbrela de nuevo para reposar otra hora. También puedes esparcir semillas de calabaza por encima antes de hornear.
 
5. Finalmente, hornea a 220º durante unos 40 minutos, hasta que el pan tenga un color dorado y suene hueco al golpear la base.  

Ensalada de azukis y alpicoz

En la entrada de hoy os estaréis preguntando qué es este misterioso ingrediente que me saco hoy de la manga... Alpicoz... Así, tan raro como suena... Me encantaría saber que posibles cosas se os están pasando por la cabeza en este momento...
 

Aquí os presento al Alpicoz
Pues bien, el alpicoz es algo muy de mi tierra, Yecla, en la zona del Altiplano al norte de la Región de Murcia. Es muy apreciado en verano, en esos meses de calor seco que tenemos por esta zona, y es que su composición es prácticamente agua. ¿Por qué? Pues porque esta verdura viene de la misma familia que los pepinos, y al igual que estos, refresca que da gusto! La principal diferencia es que el alpicoz es más digestivo (no se repite como el pepino), se come con la piel, y tiene un sabor más dulce y fresco que el pepino. Que os voy a contar yo, a mi me parece mucho más bueno! En los campos de mi tierra es una planta que prácticamente todo el mundo cultiva en sus huertos de verano, y la gran mayoría son ecológicos ya que no necesitan más que agua y sol para crecer estupendamente.
 
Así que si algún día venís en temporada cálida por estas tierras, no dejéis de probarlo. Creo que en alguna zona de Alicante también se cultiva pero lo llaman Alficoz.
 
Mi receta de hoy, no es más fácil porque no se puede, pero el sabor dulce del alpicoz con la azuki queda espectacular. Si lo acompañáis con algún cereal (arroz basmati, quinoa...) y algo de verdura os queda un plato equilibrado y completo.
 
Ingredientes: (para 4 personas)
  • 250 g de azukis, remojadas la noche anterior con alga kombu.
  • Dos alpicoces.
  • Una cebolleta.
  • Hierbabuena fresca.
  • El zumo de medio limón.
  • Aceite de oliva de calidad.
  • Sal marina.
  • Rábano, para acompañar.
Elaboración:
1. Ponemos a cocer las azukis con la kombu y un poco de sal marina, durante aproximadamente 45 minutos, hasta que queden blandas pero no deshechas. Colamos y dejamos enfriar. El caldo de la cocción podéis tomarlo como un té, ya que es excelente para dar un chute de energía a nuestros riñones.
2. Mientras, picamos muy fina la cebolleta, lavamos bien el alpicoz y lo picamos también, y picamos la hierbabuena.
3. Mezclamos todos los ingredientes picados con las azukis, y aliñamos con el aceite de oliva y el zumo de medio limón. Mezclamos bien para que se impregne todo del aliño.
4. Servimos fresquita acompañadas de unos pickles rápidos de rábano.


Gazpacho Macrobiótico


¡El verano ya esta aquí! Y por eso, vamos adaptando nuestra alimentación hacia alimentos más yin o que enfríen. También, cambiamos los métodos de cocción, y pasamos de estofados y cocciones largas, a otras más ligeras, cortas y sencillas.
Una buena forma de seguir consumiendo verduras en crema, que tan bien nos sientan y nos reconfortan, es simplemente tomando su versión más fresquita. Y claro, ¿cuál es la crema de verduras por excelencia en España cuando llega el verano? Pues claro está, ¡El gazpacho andaluz!
Pero, ¿qué ocurre si en tu dieta macrobiótica no te permites tomar tomate, pimiento y pepino? Si son la base de este gazpacho!! ¡Pues nada! ¡¡Que no cunda el pánico!! Podemos disfrutar de otra versión de un rico gazpacho.

Ingredientes (para 2 - 3 raciones):
  • 2 o 3 zanahorias.
  • Una cebolla mediana.
  • Media remolacha cocida, o un cuarto si es grandecita.
  • Agua mineral.
  • 1 diente de ajo (yo he utilizado ajo negro, que tiene más propiedades y no produce los efectos secundarios del ajo blanco...)
  • Aceite de oliva virgen extra de primera prensión en frío.
  • Vinagre de arroz o manzana.
  • Sal marina.
  • Orégano.
  • Picatostes (opcional)

Preparación:
Pues... ¡Tan sencillo como preparar el gazpacho de toda la vida! Así que te voy a dar dos opciones:

1ª Opción: verduras en crudo.
Si tienes una buena picadora y no tienes problema en consumir estas verduras crudas, la preparación es tan sencilla como ponerlas todas a trozos no muy grandes en el recipiente junto con el agua, el diente de ajo y la sal. Picas todo muy bien y añades más agua si fuera necesario para que el gazpacho quede con la consistencia que te guste. Una vez triturado, añades el aceite de oliva y el vinagre de arroz o manzana al gusto y das la última batida para mezclar bien. Lo mantienes fresco hasta la hora de comer y lo sirves con orégano y picatostes si quieres (¡receta para niños!).

2ª Opción: verduras cocidas.
Yo suelo utilizar más esta opción porque me encanta sacar el dulzor de la zanahoria y la cebolla cocida, y porque además, suelo preparar a menudo un caldo base de verdura, wakame y shitake para mi sopa de miso diaria, por lo que aprovecho la verdura de este caldo. Otra opción, es pochar un poquito la cebolla, añadir la zanahoria y cocer durante 20 minutos. Una vez las tenemos cocidas de una forma u otra, añadimos la remolacha cocida y batimos bien, junto con la sal, el ajo y algo del agua de la cocción para que quede más sabroso. Añadimos el aceite y el vinagre al gusto como en la primera opción y dejamos enfriar. Para servir, de la misma forma o añadiendo otras cosas que te gusten.

Y nada más! Espero que disfrutéis del verano que comienza y os refresquéis con esta receta. ;)